octubre 23, 2019
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Sociedad

Desahucian por 3.200 euros a un vecino que lleva dos años en paro

Un vecino de Écija, Manuel R.O., va a ser desahuciado el próximo 7 de julio de la vivienda en que vive de alquiler con su familia. Manuel debe más de 3.200 euros de un alquiler que no paga desde hace aproximadamente año y medio porque lleva más de dos años en paro y carece de ingresos.

Con este vecino viven su mujer y un hijo de diez años, en un piso de la calle Empedrada. El desahucio ha sido ordenado por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Écija, y fijado para dentro de dos meses, a las diez de la mañana. La orden judicial es que desaloje el inmueble y pague su deuda.

Aunque pague los 3.200 euros que debe al propietario de su vivienda, la familia de Manuel R.O. no evitará el desahucio, según la orden judicial. Asesorado por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), este vecino acaba de pedir un abogado de oficio y entregado en el juzgado toda la documentación de su situación.

Manuel y su familia carecen de ingresos. Según la PAH, pagan el día a día con ayuda de familiares y amigos, “ayudas puntuales, lo que pueden conseguir”. Deben recibos de luz y agua. “En el juzgado nos dicen que mientras más tiempo pasen Manuel y su familia en el piso, más dinero deberá con el tiempo, pero, como él dice, ¿dónde va?”, señala la plataforma antidesahucios.

Manuel no puede alquilar ninguna otra vivienda “porque no tiene contrato de trabajo, ni nómina, ni aval”, se queja la PAH, que defiende que “es un hombre que se ha movido, no hay día que no salga a la calle a entregar su currículo, habla y escribe en cuatro idiomas, aunque carece de titulación”.

Su situación le ha ocasionado algunas paradojas laborales, como no poder apuntarse en un curso para conseguir la titulación para ser guía turístico “porque el curso no era para desempleados”, critica la plataforma antidesahucios de Écija. Así que lo más que ha podido hacer este ecijano sin trabajo, sin ingresos y con una orden de desahucio es pedir un salario social y una ayuda de emergencia “que puede que no llegue a tiempo”, concluye la PAH.