octubre 27, 2020
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Técnicos en emergencias sanitarias, en primera línea contra el coronavirus

Ni meros camilleros, ni conductores de ambulancias. Los técnicos en emergencias sanitarias (TES) forman parte, junto al resto de profesionales sanitarios, de la primera línea en la lucha contra el coronavirus.

Estos trabajadores no solo conducen una ambulancia, sino que realizan múltiples tareas y técnicas, muchas de ellas de emergencia, que logran salvar vidas, y que han quedado de manifiesto en la alerta sanitaria contra la pandemia del Covid-19.

José Manuel López Martín es uno de esos trabajadores. Es técnico de emergencias, vecino de Écija, y desde finales de marzo se enfrenta en Zaragoza con el coronavirus, como parte de una unidad de Covid-19 del Servicio de Emergencias del 061.

Aunque nacido en Palma de Mallorca hace 44 años, López Martín es de padres ecijanos y vive y tiene su residencia habitual en Écija. Antes que en Zaragoza estuvo en Barcelona, en el servicio de emergencias médicas. En la capital catalana vio los primeros casos de coronavirus. “Nos dimos cuenta que había muchos enfermos con neumonía bilateral, normal para la época pero al personal con más experiencia le llamaba la atención”, explica.

Trasladado a Zaragoza, allí ha vivido el pico y está viendo la bajada de la pandemia. “Sigue habiendo casos, notamos un repunte, pero no tenemos los caos que teníamos, un despropósito, porque cuatro unidades de Covid-19 no tenían forma de asumir la carga de trabajo”, dice, y reconoce que “ahora se está estabilizando, se están haciendo las cosas medianamente bien”.

La crisis sanitaria del coronavirus “ha sido un concepto nuevo”, reconoce López Martín, un profesional sanitario acostumbrado a atender a personas en parada cardiorespiratoria, a llegar de los primeros para actuar de emergencia en un accidente de tráfico. Con el Covid-19 “estamos estudiando cada día sintomatología nueva”.

“Somos los primeros en llegar a los supuestos casos, nos estamos haciendo una especie de especialistas en la atención primaria de estos enfermos, somos realmente los que lo estamos conociendo, casi siempre identificamos los primeros síntomas”, relata, y calcula que, en doce horas, los TES como él y sus compañeros han podido llegar a atender entre diez y catorce traslados de enfermos por coronavirus.

Su trabajo consiste en valorar y estabilizar a la persona enferma y llevarla al hospital de referencia. Reconoce que es duro “ponerte el equipo de protección individual, la tensión siempre queda; no es lo mismo un primer traslado que llevar doce horas y seguir; tememos el fallo, tememos contagiarnos”.

“Y después es una carga psicológica bastante grande. Los pacientes creen que no van a volver, ves pacientes llorando, que creen que se van a morir, que tienen miedo…”. Ahí los técnicos como José Manuel ejercen de psicólogos. “Lo vas solventando como puedes, pero es duro”. El ecijano reconoce que le impresionó especialmente una mujer enferma de coronavirus, que venía de una residencia de ancianos, con fiebre alta, dolor de garganta, la tensión por los suelos, “y lo único que quería es que yo, un desconocido al que apenas le veía los ojos y con el que casi no podía hablar, le cogiera la mano, que se moría y que me despidiera de su familia”.

Por su trabajo, este técnico sanitario está acostumbrado, como sus compañeros, a ver gente morir. También a ser el primero en llegar a prestar atención sanitaria a personas que la necesitan con urgencia. “No somos solo camilleros o conductores de ambulancias: montamos un hospital de campaña, nos adaptamos al terreno y las situaciones para salvar vidas”, enfatiza. “Lo importante es seguir adelante”, concluye.