mayo 23, 2019
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El Defensor del Pueblo da por cerrada la queja por malos olores de una cebonera

La Oficina del Defensor Andaluz da por cerrado el expediente por la queja de un vecino de Écija por los malos olores de una granja de cerdos, ubicada en la carretera de Écija a Herrera, en situación de “completa ilegalidad” y de la que “tiene constancia del Ayuntamiento de Écija”, según el Defensor del Pueblo.

En una resolución emitida sobre esta cuestión, el Defensor del Pueblo da por terminada su intervención en este asunto “al haber agotado todas nuestras competencias supervisoras”, y lamenta que sus actuaciones “no hayan surtido el efecto deseado y que la problemática de olores, aunque reducida, siga produciéndose por una actividad ilegal”.

Una resolución anterior, de mayo del año pasado, del Defensor del Pueblo recomendaba al Ayuntamiento de Écija proceder “sin demoras ni retrasos injustificados a seguir la tramitación de los expedientes de restauración de la legalidad ambiental y sancionador incoados”, para que cesara la actividad de la granja de cerdos.

“Debemos considerar que dicha resolución no ha sido aceptada”, lamenta el Defensor del Pueblo, que constata “la situación de completa ilegalidad que presenta la granja objeto de estas actuaciones, de la que tiene constancia el Ayuntamiento de Écija y que es además absoluto conocedor de la incidencia ambiental que genera”.

El Defensor del Pueblo Andaluz anuncia que incluirá este caso en el próximo Informe Anual al Parlamento de Andalucía, “al no haberse intervenido como procede en Derecho ante una situación de ilegalidad” que está mermando el derecho del denunciante “a un medio ambiente adecuado, y posiblemente de mucha más personas, por fuertes olores”.

En su escrito de queja, el vecino trasladaba que desde hace años viene padeciendo graves problemas de olores debido a que a escasos kilómetros de su vivienda se ubica una granja que “emite un repugnante y desagradable olor”. Aseguraba que este problema no sólo lo padece él en su vivienda y que, además, en numerosas ocasiones se había quejado al Ayuntamiento de Écija de este problema pero que nunca había recibido contestación.

Al ser requerido por este asunto, el consistorio aseguró que se disponía a solucionarlo porque la explotación porcina carecía de “licencia municipal previa, y no susceptible de legalización al incumplir el PGOU vigente”, y se instaba al titular de la granja a que cesara en el desarrollo de la actividad “y que comenzara a desmantelar las instalaciones, para lo que le daban un plazo de seis meses, tras el cual, de no haberse desmantelado, se procedería a la suspensión ejecutiva y precintado por parte del Ayuntamiento”.

El titular de la granja porcina alegó, entre otras muchas cuestiones, “que hay muchas más granjas de cochinos sin licencia en el término municipal de Écija”, instando al Ayuntamiento a que procediera a la clausura de todas ellas, “así como que los malos olores podían provenir de cualquier de ellas”. Finalmente, ambas partes acordaron el traslado de la granja a otro lugar más alejado del núcleo urbano.

El consistorio también señaló que los malos olores “a día de hoy, han desaparecido y que las inspecciones del SEPRONA y de la OCA son constantes a la granja objeto de la denuncia y a las demás”.

El vecino denunciante asegura que los malos olores persisten y dice encontrarse “en una situación de desamparo enorme, pues no entiendo la posición del Ayuntamiento de Écija ante este grave problema, pues si la actividad es ilícita al encontrarse en una distancia del casco urbano no permitida y debido a ello no es posible su legalización, por qué no se actúa y se precinta la actividad”.