septiembre 19, 2020
El tiempo
Semana Santa

Otro año más sin Viernes Santo

Lo que se presumía como una tarde de Viernes Santo plena, con las tres hermandades en la calle, se rompió pasadas las ocho de la tarde, cuando la lluvia descargó sobre Jesús Sin Soga en plena carrera oficial y con La Merced entrando en el Salón para iniciarla. La Mortaja, a punto de salir, se quedó en su templo.

El buen tiempo de la mañana no hacía presagiar el chaparrón de la tarde, aunque el ambiente en la salida de La Piedad y de Jesús Sin Soga era tan gélido como en la Madrugá que recibió a San Juan. Los cofrades de La Merced y de Santa Bárbara salieron confiados en que tendrían el mismo cielo que San Juan y mantuvieron el itinerario. Las mismas sensaciones tenía la Sagrada Mortaja.

“No cambiaremos el recorrido, aunque iremos ligerito”, era la consigna en La Merced. La cofradía quería desquitarse del año pasado, cuando la lluvia les dejó sin salir, al igual que a las otras dos hermandades de la tarde del Viernes Santo.

Y, aunque fueron “ligerito”, la lluvia les sorprendió con la cruz de guía entrando en el Salón, de donde acababan de salir Jesús Sin Soga y la Virgen de la Fe, y a los que la lluvia obligó a correr para refugiarse en Santa Cruz.

Los costaleros y nazarenos de La Merced corrieron a cubrir con plásticos los pasos de La Piedad y el Santísimo Cristo de la Exaltación en la Cruz, que se resguardaron de la lluvia en la iglesia de Santa Bárbara.

No se mojó La Mortaja, porque la lluvia empezó a caer antes de que la joven hermandad – que este año cumplía veinte de su primera estación de penitencia – saliera del convento de los Descalzos. Sus hermanos tuvieron que consolarse con un via crucis en el interior del templo.