abril 18, 2024
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Semana Santa

PRIMIGENIO

En el primigenio montículo de la ciudad, un capirote menudo y puntiagudo asaetea al cielo, mientras unos pies descalzos pisan los achicharrados adoquines llameantes de abrasados chorreones de la cera fundida. Unas calles que pespuntan su quejío y manifiestan su tristeza. Esta ciudad, a veces desagradecida, a veces  laudatoria,  se configura a sí misma en la ceremonia de la confusión del retorcido tiempo sin edad que dibuja al Señor de Écija en la vieja lámina sepia, que preside su historia.

El pueblo, ese evangelista apócrifo, te corona sin piedad mientras se agrieta en mil pedazos y uno la dolorosa noche que parte esta sempiterna semana en dos: antes y después de San Gil.

 

¡Cuánto duele la corona

que en tus sienes se clava!

Dime Jesús ¿quién socava

tu dignidad, tu persona,

con actitud tan bufona

bajando del altozano?

Ese mirar tan cercano

de tu perdón e indulgencia:

Eucaristía de indulgencia

a todo el pueblo ecijano.