mayo 23, 2022
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Semana Santa

SOMBRAS

¿De qué te servirá que la plaza, en el relente gélido de la madrugada, se inaugure un año más, si yo no espero tu esperanza? ¿Para qué querrás, como pespunte de primavera, que los pitos del silencio se oigan como una nana, como un sueño de anochecida prendido en la manigueta, si no confío en tu amor? ¿Qué sentido tendrá que la vieja judería se tiña de negro ruan, que el gran día del año nos veamos todos, los de la tierra y el cielo, si no soy capaz de encomendarme a ti? ¿Por qué te acompañaría en la antesala de tu perfumado paraíso de palio, camarín adelantado, deambulante altar de varales campanilleantes rimando con el aire, si no pudiera acogerme a tu consuelo?

El más precioso retrato de la gracia inmutable. Nube incandescente de Amor que no cesa de ser perfecta, envuelta en penumbra antigua a contraluz de tinieblas que esdrujuliza la madrugada.

Ahí está, la verdadera Madre del Nazareno.

Ella sale de su casa

cuando la luna se esconde,

sin saber cómo, ni dónde,

de Amor las calles abrasa.

Todo su dolor traspasa

las promesas que te vierte.

Cuando se cruza, te advierte

sin parar de suplicarte.

Y no paro de mirarte

y no me canso de verte.

 

FOTO: Nio Gómez

TEXTO: Javier Fernández Franco