octubre 24, 2021
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FP: por el buen camino

La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, presentó el pasado martes 15 de junio el texto del anteproyecto de la futura Ley Orgánica de Ordenación e Integración de la Formación Profesional, que consolida el sistema único de Formación Profesional que integra la FP del sistema educativo y la FP para el empleo en un solo modelo al servicio de estudiantes y trabajadores empleados o desempleados.

La reforma pretende también dar respuesta a una serie de problemas estructurales que existen en nuestro país. Todo ello tras la estela de inversiones millonarias vía fondos europeos (EU – Next Generation), que destinarán 1.900 millones a la FP.

Desde hace años, hay un desequilibrio entre el nivel de formación de la población y las necesidades del mercado laboral. En 2021, en España solo 25% de la población activa dispone de cualificación intermedia y el 35% tiene cualificación baja. Sin embargo, en breve el 50% de los trabajos requerirán un nivel de cualificación media (técnicos y técnicos superiores de Formación Profesional) y solo el 16% un nivel bajo, según datos del Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional.

En el ámbito de la formación de la población activa, España dedica 17 horas anuales por trabajador o trabajadora, ocupando así el puesto 61 entre 100 países, según el Foro Económico Mundial. En Alemania, que ocupa el puesto 10, se invierten 50 horas. Además, según los últimos datos de la última Encuesta de Población Activa, el 46% de la población activa carece de acreditación profesionalizante, lo que resta valor añadido a las empresas y sitúa a los trabajadores y trabajadoras en una situación más vulnerable. Por otra parte, solo el 12% de los jóvenes españoles están matriculados en Formación Profesional, frente al 25% en la OCDE y el 29% en la Unión Europea.

Para superar estos retos, el anteproyecto establece un nuevo ordenamiento más flexible, que responde a las demandas de Formación Profesional de la ciudadanía. La futura norma establece así una oferta única, modular y flexible de Formación Profesional dirigida por primera vez a estudiantes y trabajadores (tanto empleados como desempleados) y ordenada en itinerarios formativos que permiten la progresión a través de cinco grados ascendentes, que van desde la acreditación parcial de competencias, a cursos de especialización.

Esta nueva estructura facilitará el acceso a todo un abanico de formaciones de distinta duración y volumen de aprendizajes. De esta forma, cada persona podrá diseñar y configurar itinerarios propios adaptados a sus expectativas profesionales, sus circunstancias personales o sus necesidades laborales.

Con este esquema toda la formación tiene validez académica y profesional. Toda la Formación Profesional será Dual. Se refuerza así la relación entre los centros de Formación Profesional y los centros de trabajo de su entorno. El contacto con la empresa se promoverá a partir del primer trimestre de formación y cada estudiante deberá disponer de un plan personalizado. El texto incorpora la figura del tutor dual del centro y del tutor dual de empresa.

También se agiliza el sistema de acreditación de competencias profesionales adquiridas mediante la experiencia laboral y vías no formales de formación a través de un procedimiento abierto de manera permanente en cualquier momento del año. Hasta ese momento, el proceso de acreditación de competencias era lento y poco eficiente, hasta el punto de que en una década (2009 -año en que se implementó- /2019), tan solo 300.000 personas pudieron lograr la acreditación de sus competencias.

El anteproyecto de Ley de Formación Profesional regula la relación entre las enseñanzas de Formación Profesional y las universitarias. Se recoge el reconocimiento mutuo para facilitar el establecimiento de itinerarios formativos que reconozcan la formación previamente adquirida en ambas enseñanzas.

Asimismo, establece una estrategia general de orientación profesional en el marco de la Formación Profesional. El texto sienta las bases de lo que será el nuevo Sistema de Orientación al servicio de la ciudadanía integrado por la formación y la acreditación de competencias. Se apuesta, en la teoría, otra cosa será ver la realidad de su desarrollo, por un proceso de orientación como acompañamiento obligado al del aprendizaje a lo largo de la vida.

La futura Ley prevé la creación un nuevo cuerpo de profesores especialistas en sectores singulares de Formación Profesional (algo necesario por la especialización de algunos oficios), al que podrán acceder técnicos superiores de FP en determinadas especialidades. Además, incluye como docentes de Formación Profesional del Sistema Educativo a los profesores y formadores que prestan servicios en centros o entidades no pertenecientes al Sistema Educativo (esto último sin dudas, generará conflictos y agravios laborales y profesionales que no sabemos que rumbo tendrán y cómo afectarán al sistema.)

En resumen: el texto consolida una oferta formativa única, acreditable y flexible dirigida, por primera vez, a estudiantes y trabajadores, tanto empleados como desempleados. En segundo lugar, toda la Formación Profesional pasa a ser Dual: se incrementa el tiempo de permanencia en centros de trabajo y la implicación de las empresas en la formación y evaluación de los alumnos y alumnas.

Además, el anteproyecto establece un sistema gradual y acumulable, que abarca desde microformaciones hasta cursos de especialización, y se apuesta, en teoría, por un robusto sistema integral de orientación profesional al servicio del ciudadano, basado en el acompañamiento durante el aprendizaje a lo largo de la vida.

Esperemos que tras la toma en consideración del anteproyecto por la Cámara Baja, durante el trámite parlamentario haya participación de los sectores implicados. Que comunidad educativa, sindicatos, patronales y expertos en asuntos económicos y educativos sean escuchados y se llegue a un consenso eficaz que mejore y reforme en profundidad la Formación Profesional en España para muchos años. Generando así la estabilidad, certeza y seguridad que se requiere para que los proyectos produzcan los logros esperados. Algo que no ocurrió con la LOMLOE.

Si es así, se demostrará que cuando en educación se deja a un lado el lastre de la ideología y el sectarismo, para centrarse en los aspectos meramente técnicos, aquella mejora con creces. Si ocurre lo contrario, seguiremos sin aprender nada.

 

Javier Fernández

Inspector de educación

@javierfrancofer