septiembre 20, 2020
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La empleada eventual de Correos acusada de tirar 268 cartas a la basura acepta un año de cárcel

La mujer acusada de arrojar 268 cartas a dos contenedores de basura de Écija mientras trabajaba como empleada eventual de Correos y Telégrafos ha aceptado finalmente un año de cárcel, una multa de 840 euros y tres años de inhabilitación para trabajar en Correos.

La encausada se enfrentaba a 21 meses de cárcel por un delito de infidelidad en la custodia de documentos. Finalmente ha alcanzado un acuerdo de conformidad con la Fiscalía y no ha sido necesario celebrar el juicio con jurado popular previsto en su contra.

Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), la vista oral no ha llegado a ser celebrada, al alcanzarse el acuerdo de conformidad la defensa de esta mujer y la Fiscalía.

Asimismo, se ha acordado la suspensión de la ejecución de la pena de cárcel aceptada por la acusada, para quien la Fiscalía, en su escrito de conclusiones provisionales, pedía 21 meses de cárcel, el pago de una multa de 2.400 euros y la inhabilitación especial para empleo o cargo público durante cuatro años.

En su escrito de conclusiones provisionales, el Ministerio Público relataba que la encausada, cuya identidad responde a las iniciales de M.V.R., fue contratada temporalmente por Correos y Telégrafos en el municipio de Écija, en sustitución de un empleado titular de ese puesto que estaba de vacaciones.

Así, formalizó un contrato laboral eventual desde el 1 hasta el 17 de agosto de 2016, siendo cesada el día 17 de ese mismo mes. Según el relato de la Fiscalía, el 8 de agosto le fue encomendado el reparto de unos 700 envíos, pero la mujer, “lejos de cumplir con su obligación de custodia y reparto y con incumplimiento de las obligaciones inherentes a su cargo, se apoderó de al menos 268 envíos de correo ordinario y los arrojó a dos contenedores de basura” de una calle y una plaza de Écija, “no correspondiente ésta última con su zona de reparto”.

Según la Fiscalía, todas las cartas estaban cerradas, “a excepción de dos de ellas, con claros signos de haber sido violentadas, y otra perteneciente a un envío procedente de Italia”.