agosto 2, 2021
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Sociedad

Ordenan exhumar al marido de la duquesa roja por una prueba de ADN

Un juzgado de Madrid ha ordenado la exhumación de los restos de Leoncio González de Gregorio y Martí, marido de la Duquesa de Medinasidonia, conocida como la duquesa roja, para realizar una prueba de paternidad que reclama una ecijana de 64 años, Rosario Bermudo, que declara ser hija ilegítima del aristócrata.

Según el abogado de la demandante, Fernando Osuna, la madre de Rosario era sirvienta en casa de la familia González de Gregorio, y ella es fruto de la relación entre ambos. Rosario reclama la paternidad del aristócrata para así tener derecho a parte de la herencia de este, que “puede ser millonaria”, según Osuna.

Leoncio González de Gregorio y Martí falleció en 2008 y está enterrado en el palacio de Quintana Redonda (Soria). Según el abogado de la supuesta hija ilegítima, la exhumación ha sido acordada por el juez “ante las muchas incidencias surgidas”, y ahora “el Juzgado ha dado la razón a la presunta hija y se va a llevar a cabo ya  la exhumación.

“El Juzgado de Madrid, que es quien lleva el proceso civil, se dirigirá a un Juzgado de Soria para que realice todas las actuaciones de la exhumación, es decir la coordinación de cementerio, médico forense e Instituto de Toxicología y Medicina Legal”, relata Fernando Osuna. A los restos del marido de Luisa Isabel Álvarez de Toledo se les realizará la prueba de ADN para probar que Rosario Bermudo es su hija.

La exhumación estaba prevista para el pasado 21 de abril, pero se ha retrasado por la nula colaboración de los descendientes del marido de la duquesa roja, según el abogado. “Solamente una hija del aristócrata se prestó a hacerse la prueba, y el forense estima que deben ser todos los descendientes de este quienes se la hagan para que la prueba sea fiable”, explica Osuna.

La demanda contra los hijos de la duquesa de Medina Sidonia se interpuso en el juzgado de primera instancia de Madrid. En ella, Fernando Osuna explica que la supuesta relación extramatrimonial tuvo lugar cuando la madre de su clienta estuvo empleada como asistenta en la casa de los condes de la Puebla de Valverde, título que ostentaban los padres de Leoncio González de Gregorio, que no reconoció a la niña.

En su demanda de paternidad, Rosario Bermudo reconoce que no dispone de ningún documento que acredite la relación laboral de su madre con la familia de  González de Gregorio, “como es lógico dadas las fechas”, argumenta Osuna. La sirvienta, “repudiada y abandonada” a su suerte, según el abogado, contrajo matrimonio en 1956 con otro hombre que reconoció a la demandante como hija suya.