octubre 20, 2021
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Cultura

La Vélez de Guevara cuestiona el plan de usos para Peñaflor

La Real Academia de Ciencias, Bellas Artes y Buenas Letras Luis Vélez de Guevara cuestiona la utilidad del plan de usos para el Palacio de Peñaflor, aprobado por la corporación municipal el pasado mes de noviembre. En un extenso informe entregado en la Comisión Local de Patrimonio, la Academia concluye que el proyecto de recuperación y los usos del palacio deberían elegirse mediante un concurso público.

Sostiene la Vélez de Guevara que “dada la significación del edificio para la ciudad y por constituir el ‘buque insignia’ del patrimonio arquitectónico ecijano y en definitiva del palaciego del barroco andaluz”, el Palacio de Peñadlor merece que se convoque un concurso público para elegir su Plan Director, que incluya un análisis histórico y monumental, los posibles usos compatibles con su espacio, un proyecto de conservación, un presupuesto económico para el  mismo y sus fases de desarrollo, además de un plan de sostenibilidad y gestión del edificio.

También entiende la Academia que debe redefinirse el ámbito de protección del palacio, que la entidad considera excesivo al incluir no solo la zona monumental, sino también las zonas anejas del edificio. En este sentido, se pide limitar “estrictamente” la parte calificada como Bien de Interés Cultural (BIC) “a la zona monumental del edificio, por considerar constituye la parte fundamental a preservar, y prevalecer en definitiva como palaciega en la memoria colectiva de la ciudad”.

El resto de las áreas anejas del palacio deben ser segregadas de la zona protegida, en opinión de la Academia, que propone que se les asigne un nivel catalogación inferior, recomendando como máximo el nivel “D” de catalogación.

“Se trataría en definitiva de una descarga necesaria del BIC, la cual ha sido consensuada en visita conjunta con eminentes académicos correspondientes a esta institución de la talla de Pedro Navascues Palacio y Rafael Manzano Martos, pertenecientes a la Real Academia San Fernando de Madrid y la Santa Isabel de Hungría de Sevilla respectivamente”, señala la Academia.

Por otro lado, la entidad apunta que el Plan de Usos no concreta una estimación económica sobre la actuación. “Se expone solo una declaración de intenciones con la frase lapidaria: ‘La mejor política de restauración, es una buena conservación…’”, afirma la Academia, que entiende que “una actuación de este calado debería ser más concreta en cuantías”.

Aunque felicita a la corporación municipal “por demostrar una sensibilidad más pragmática y acorde con el edificio en cuanto a reconsiderar los usos, alejándose de las desafortunadas actuaciones previas encaminadas a un hipotético hotel que solo ocasionaron expolio en la morfología del inmueble”, la Academia no encuentra adecuados los siete usos previstos para el edificio, que van desde un Museo del Mueble del XVIII, XIX, a una Escuela de Formación Profesional de Turismo y Hostelería, “a caballo de zona noble y casas anejas, con un programa que, por su utillaje, entendemos es poco afín con los espacios palaciegos (cocinas, comedores, cafetería, bar, vestuarios, cámaras, etc)”.

“Un mesón-restaurante, en las caballerizas, conformada por una retícula perfecta de doce bóvedas de aristas sobre 6 columnas, con portada de piedra al norte y pesebres originales ornamentados con pinjantes en los paramentos este y oeste, los cuales conforman un lenguaje barroco que difícilmente asumiría la inclusión de un programa y diseño específico para comidas y bebidas al público”, indica la Vélez de Guevara, que concluye que “el resto de usos relativos a funciones administrativas, talleres y etnología, se aprecian elegidas para implementar como relleno los vacíosde una planta excesivamente dilatada”.