septiembre 22, 2019
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Sociedad

El Arzobispado avala al párroco que prohíbe a un gay ser padrino

La Iglesia de Sevilla asegura que la negativa a un hombre para que pueda ser padrino de bautizo de su sobrino en Écija no se debe a que sea homosexual, sino a que lleva una vida que “no es congruente con la fe y con la misión que va a asumir” según el derecho canónico.

Así lo han señalado fuentes del Arzobispado de Sevilla, saliendo al paso de la polémica suscitada porque el párroco de la iglesia de Santa Cruz, de Écija, no permite que Salvador Alférez sea padrino del bautizo de su sobrino Miguel por ser homosexual.

Álvarez vive en Madrid, donde trabaja de camarero y vive en pareja con Iván. Según contó a los medios, ya es padrino de otros dos sobrinos y ahora se estaba preparando para la confirmación para poder ser padrino de otro, pero cuando sus familiares de Écija fueron interpelados por el párroco para saber más de él y le contaron que es homosexual y vive con su pareja, el sacerdote dijo que en ese caso “no podía ser”.

Las fuentes eclesiásticas sevillanas subrayan que “en ningún caso” se le impide ser padrino por ser homosexual, sino por no llevar una vida “congruente con la fe y con la misión que va a asumir”, tal y como establece el Código de Derecho Canónico en su artículo 874.

Para que alguien sea admitido como padrino, la Iglesia Católica establece, entre otras, que la persona elegida “sea católico, esté confirmado, haya recibido ya el Santísimo Sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir”.

La fuente religiosa subraya que no ha habido ningún “trato vejatorio” hacia el hombre, sino que el impedimento se debe a la situación irregular en la que vive, teniendo en cuenta lo que establece el Código de Derecho Canónico. También precisó que el párroco de la iglesia astigitana “no conoce” personalmente al hombre, ya que vive en Madrid, y que por eso preguntó a sus familiares por su vida, “lo lógico en estos casos”.

La Iglesia afirma que la orientación sexual no es impedimento para ejercer esta función, pero sí mantener una relación homosexual. La explicación no convence a Alférez, que recuerda que ya ha sido padrino anteriormente de dos sobrinos, “cuando ya era pública mi homosexualidad”. El afectado asegura que la situación la ha creado el párroco de Écija, ya que el cura de la iglesia de Madrid donde recibe los cursos de confirmación no ha puesto inconveniente alguno.