febrero 17, 2019
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Écija celebra la fiesta local de la Conversión de San Pablo

Los vecinos y vecinas de Écija han celebrado la fiesta local de la Conversión de San Pablo, el patrón de la ciudad, con la procesión de la imagen del Apóstol y el recuerdo del milagro que, supuestamente, obró en Écija en la figura del joven Antón de Arjona.

Existe una milenaria tradición que dice que San Pablo evangelizó la Astigi romana, aunque no hay huellas históricas que lo puedan confirmar, según los expertos. Lo que sí hay es una leyenda que asegura que el 20 de febrero de 1.436, el santo se apareció a un joven ecijano, Antón de Arjona, y le pegó los dedos de una mano, exigiendo que todo el pueblo, junto con la corporación local de la época, acudiera al convento de San Pablo y Santo Domingo para que comprobaran como sanaba el muchacho, supuestamente tras la intercesión del Apóstol y después de que los representantes de la ciudad hicieran pública profesión de fe.

La inmediata conversión y el compromiso de los dirigentes locales de convertir en tradición la procesión de ese día es lo que da sentido a la festividad local de la Conversión de San Pablo. Desde el siglo XV, cada 25 de enero, se repite la procesión de la talla del patrón de la ciudad desde la iglesia de Santa Bárbara, en la céntrica Plaza de España, el Salón, hasta el convento de San Pablo y Santo Domingo.

Allí se celebra la misa y se da lectura al milagro de San Pablo, renovando la corporación el voto de pública profesión de fe y prometiendo de forma solemne el alcalde que los ediles volverán al año siguiente a declarar su fe en el Apóstol.

Este año, las obras que se realizan en algunas calles del centro han obligado a cambiar el itinerario de la procesión y, por ende, una tradición que, con variantes, señala que si los faroles del paso de San Pablo están encendidos durante parte del trayecto por la calle Mas y Prat, el año será bueno para las cosechas.

En esta ocasión, San Pablo no ha desfilado por Mas y Prat sino por la paralela calle San Francisco, para luego ‘bajar’ por Garcilaso buscando el barrio de Santo Domingo. El camino de vuelta – tras la lectura del milagro del santo en castellano antiguo – ha sido el mismo.