diciembre 9, 2019
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A vueltas con la plaza

Con la de toros, señora, con la de toros. Que seguro que sabe usted que ya hemos empezado a pagarla. De todas las historias que me apasionan, la de la expropiación de la plaza de toros de Écija es la que más me subyuga. No me digan que no da para un relato de misterio. O dos.

Decía el expediente municipal con el que se justificó su compra hace casi un año que se expropiaba para “mantener y promocionar las costumbres del lugar y el sentimiento taurino que caracteriza a nuestra ciudad, cuna de grandes maestros”. Ya ven: un robot pisando un asteroide, en EE.UU. tomando fotos de la antimateria… y nosotros con los vellos de punta por el arte de Cúchares. Nos va lo vintage, que dice mi amigo Chemi López.

Desde aquel primer paso se ha maquillado un poquito la cosa y ya se habla de usar el coso como auditorio. Ya ven que la cosa va de cultura. Siendo así, y atendiendo al estado ruinoso de la plaza de toros, se podría terminar de hundir y sacar a la luz el anfiteatro romano sobre el que dicen que se construyó el coso de Pinichi.

Eso podría justificar el empleo de dinero público para adquirir el edificio y convertirlo en un medio para difundir valores culturales e históricos de esta nuestra comunidad. “¿Cómo se podría conseguir eso?”, se preguntará alguno de nuestros indispensables políticos locales. “Muy fácil”, pensarán seguro; “con fútbol, toros, desfiles procesionales, romerías, fiestas patronales ¡y sin reparar en gastos!”.

Tanto afán cultural es digno de que alguien haga un estudio.