mayo 14, 2021
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Mantenimiento debió ocuparse de vallar la carrera, según De la Rosa

Las vallas de seguridad cuya colocación retrasó la salida de la Carrera Nocturna Ribera del Genil y, a la postre, provocó su suspensión por causas ajenas a la organización, debían haber sido colocadas por el servicio de mantenimiento del área de Urbanismo y Medio Ambiente, según el jefe de la policía municipal, Antonio de la Rosa.

En su informe de lo sucedido el sábado pasado, el subinspector recuerda que en una reunión entre todas las partes – a la que también se refirieron el presidente del Club Atletismo Astigi, Miguel Ángel Rojas, y el concejal de Deportes, Antonio Cruz (PA) – “quedaron delimitadas las funciones de cada uno” y que “la colocación de material de tráfico, vallas, señales, etc.” Correspondía al “servicio de mantenimiento perteneciente al Área de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento”.

Asegura De la Rosa que, cuarenta y cinco minutos antes de la salida de la carrera, puso en conocimiento del concejal de Seguridad Ciudadana que “no había colocada ninguna señal de tráfico ni vallas de delimitación de carriles, y que si no se hacía con toda rapidez, no había tiempo material para hacerlo”.

El concejal de Seguridad Ciudadana, Carlos Onetti (PP), siempre según la versión de De la Rosa, contactó con el encargado de colocar las vallas y señales “que le contestó (…) que no disponía de la misma y que no lo harían”, por lo que el policía improvisó una solución, con el presidente del club de atletismo, recogiendo material y colocándolo “con la máxima rapidez posible”, pidiendo “sobre las 21.15 horas” a los responsables de la carrera que informara que se retrasaría la prueba “unos minutos”.

“Actitud amenazante”. De la Rosa indica que “a las 21.50 horas se encontraba todo dispuesto para dar salida a los corredores” – lo que coincide con la versión del presidente del Club Atletismo Astigi – y lo comunicó al oficial responsable del servicio de la carrera, que le contestó que “el delegado de Deportes interesaba la presencia del jefe de policía para que firmara un documento haciéndose responsable por escrito de la seguridad de la prueba”, a lo que se negó el funcionario “ya que la orden estaba dada” y había “constancia documental en los partes de trabajo” de que la prueba se podía desarrollar.

Asegura De la Rosa que la suspensión de la carrera la comunican los concejales andalucistas que estaban en la línea de salida “sin previo aviso al que suscribe” y que mostraron “una actitud altanera, amenazante”, y que luego se comunicó por megafonía “que la prueba había sido suspendida porque la policía no autorizaba la salida”, con lo que la carrera “se convirtió en una manifestación de protesta hacia los agentes y no hacia los que habían suspendido el evento”.