octubre 24, 2021
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Un trencilla de récord

Jonathan Cruz Quintero, el árbitro tinerfeño que expulsó a tres jugadores del Écija Balompié en el último partido de liga en San Pablo, batió ese día su marca de tarjetas mostradas en un partido.

El colegiado había mostrado seis cartulinas en cada uno de los dos últimos partidos que dirigió: el Real Madrid C – Fuenlabrada, del Grupo I de Segunda B, en la jornada número 13, y el Sevilla Atlético – Cacereño, del Grupo IV, en la jornada 18.

En ambos choques repartió las cartulinas entre ambos equipos, tres para cada uno. En el partido matinal en San Pablo entre el Écija y el Melilla estableció un nuevo récord: mostró siete tarjetas a jugadores del Écija (una de ellas, roja directa a Johan Ayina), terminó expulsando a dos más por doble amonestación y enseñó otras cuatro tarjetas a jugadores locales del Melilla.

Las estadísticas del colegiado Cruz Quintero arrojan un total de 31 tarjetas en cinco partidos; 27 han sido amarillas y 4 rojas. En San Pablo elevó su ‘media tajetera’ a 6,20 cartulinas por partido. No es sólo por presunto juego violento. En el acta del Écija Balompié-UD Melilla señala el árbitro que amonesta a Óscar Rodríguez, capitán azulino, “por hacer observaciones de orden técnico a una de mis decisiones”.

Por el mismo supuesto motivo se ganó Rubén Cruz – finalmente expulsado  por doble amonestación – su primera tarjeta, una que, confesaba el entrenador del Écija, Miguel Rivera, “ninguno nos dimos cuenta” y que, de hecho, provocó la expulsión del delegado de club, Lorenzo Martín, “por salir del área técnica durante varios metros protestando reiteradamente con los brazos en alto una decisión mía a la vez que gritaba a viva voz lo siguiente: “sólo tiene una tarjeta, porque (sic) lo expulsas””.

El club salta. Ya en la rueda de prensa posterior al partido contra el Melilla, Rivera calificaba la actuación de Cruz Quintero de “surrealista”. “Cualquiera que lea lo de las expulsiones se va a creer que aquí ha habido una batalla campal”, ironizaba el entrenador del Écija, que prefería morderse la lengua “no sea que encima me vayan a sancionar”.

Incluso el presidente del Écija Balompié, José Luis Soto, habitualmente comedido en sus opiniones sobre los árbitros, llegó a afirmar tras el partido que “el arbitraje ha sido nefasto”. “Es la primera vez que hablo de un árbitro. Ha sido algo descabellado”, sentenció Soto, que añadía que “daba pena entrar en el vestuario, los jugadores están rotos. El partido ha sido intenso jugando con tres futbolistas menos”.