mayo 11, 2021
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Cultura

Clases de excavación arqueológica en El Picadero

La Asociación Profesional de Bioarqueología va a llevar a cabo un curso sobre Teoría y práctica en la excavación de restos bioarqueológicos, que se va a desarrollar en el parque arqueológico del Picadero.

El curso empieza el 24 de septiembre y se clausura tres más tarde, el 27. El objetivo es que sirva para “aportar las bases y técnicas adecuadas a la excavación, tratamiento y extracción de los restos bioarqueológicos”. Las clases teóricas se llevarán a cabo en el Palacio de Alcántara y las prácticas de campo en la Plaza de Armas de Écija.

Se trata de un curso de formación para licenciados o estudiantes en Historia, profesionales de la arqueología y del patrimonio, estudiantes de postgrado de Historia, estudiantes de máster de Arqueología y estudiantes de doctorado de Arqueología.

El precio del curso es de 200 euros, 150 para los socios de la Asociación Profesional de Bioarqueología. Este colectivo ofrece asesoramiento, formación y garantiza la defensa del patrimonio bioarqueológico, teniendo como objetivo principal “la promoción y difusión del patrimonio histórico cultural y bioarqueológico”.

“Los objetivos de esta asociación son por lo tanto científicos, por lo que se considera indispensable el carácter social de la misma”, afirman los promotores de este curso de excavación arqueológica en El Picadero, que pretende “la difusión del patrimonio bioarqueológico, así como su defensa y protección.

El Ayuntamiento de Écija tiene previsto acondicionar el barrio de El Picadero para convertir el yacimiento arqueológico de los altos de San Gil en un parque arqueológico con un centro de interpretación para reiniciar la investigación científica y arqueológica el lugar, compatibilizando ésta con el turismo y revitalizando un espacio actualmente bastante degradado.

La idea es integrar el entorno de la plaza de Armas, conocida como El Picadero, en la trama urbana de la ciudad, potenciando el turismo en la misma y poniendo en valor y funcionamiento un espacio desconocido, en el que anteriormente se documentaron y desenterraron restos arqueológicos de entre el siglo VII a.C. y el XV d.C., principalmente “de los períodos orientalizante, turdetano y romano respectivamente, así como un cementerio andalusí y las estructuras defensivas propias de la Plaza de Armas, construidas entre las épocas almohade y bajomedieval cristiana”, explica el arqueólogo municipal, Sergio García Dils.

Esas estructuras se excavaron hace más de diez años, en la campaña arqueológica desarrollada en 2001-2002. Entre los hallazgos destaca el celebrado mosaico romano doble, con dos caras, una de un joven y otra de un anciano, que se desenterró al comienzo de las excavaciones, en torno a 2001.