abril 2, 2020
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Sociedad

Afónica por una botella de agua contaminada

Una mujer de Écija ha denunciado a la empresa embotelladora de una marca de agua mineral por las lesiones sufridas como consecuencia de la ingesta del agua contaminada, que le ha provocado una disfonía, que le dura ya un mínimo de dos meses, y problemas estomacales. 

La botella fue adquirida en un comercio de Écija, en el mes de junio, “con el precinto reglamentario”, según el abogado Fernando Osuna, que defiende a la mujer, y que añade que el agua “tenía sustancias cáusticas que le han dañado su salud”.

Tras ver que nadie de la empresa embotelladora del agua se ponía en contacto con ella, pese a haber transcurrido mucho tiempo, esta vecina ha decidido emprender acciones judiciales.

“Mi cliente no puede casi hablar, sufre problemas en la voz, garganta, esófago y alteraciones en el aparato digestivo”, relata Fernando Osuna, problemas que “no sabe si son irreversibles, Dios quiera que no”, espera el abogado.

La mujer relata en su denuncia que en junio compró una botella de agua mineral en un establecimiento del que es cliente habitual, de la que bebió una vez llegó a su casa, “sintiendo de forma inmediata náuseas y vómitos, así como dolor estomacal y aspereza y escozor en la garganta”.

“Compra la botella, bebe y empieza a sentir un picor tremendo en la lengua y le entran vómitos y náuseas”, indica Osuna. Con esos síntomas, la mujer acude a las urgencias del hospital de alta resolución San Sebastián, de Écija, donde es atendida “apenas nueve minutos después de que se realizara la compra de la botella de agua”, de una “posible ingesta caústica en agua contaminada”.

La incidencia se comunica al Departamento de Medicina preventiva y al Ayuntamiento de Écija. Tras ser dada de alta, la mujer tuvo que volver al hospital para ser atendida de lo que se diagnosticó como “disfonía y faringitis aguda”.

No acabó ahí su historia hospitalaria por la botella de agua. “Dos días después, volví a acudir de urgencias al hospital por empeoramiento de la disfonía y el dolor de estómago”, apunta en su denuncia. Se la deriva al servicio de otorrinolaringología, que le diagnostica “disfonía crónica y laringitis”.

Esos síntomas persisten en la actualidad, dos meses después de la ingesta de agua. Pero “a pesar de la gravedad de los hechos ningún responsable sanitario ni de la empresa que me vendió el agua contaminada se han puesto en contacto conmigo”, lamenta la mujer, que denuncia al representante legal de la empresa embotelladora por un presunto delito contra la salud pública.