abril 23, 2024
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Ciudades Medias actualiza sus tarifas con entrada gratis para residentes en Écija

Desde hoy, todas las personas residentes en Écija pueden adquirir por un precio de tres euros la nueva tarjeta Civitas Solis, con la que podrán acceder de forma gratuita durante un año y todas las veces que deseen a los recursos que gestiona en la ciudad la Fundación Ciudades Medias del Centro de Andalucía.

El coste de la tarjeta turística cubre la gestión y expedición de la misma y permite entrar a los palacios de Benamejí (en la foto) y de Peñaflor, el estanque romano de la Plaza del Salón, el Arca Real del Agua y el yacimiento arqueológico de Plaza de Armas, el Picadero.

La tarjeta Civitas Solis se podrá adquirir vía online o presencialmente en la oficina de Ciudades Medias, en el Palacio de Benamejí. La concejala de Cultura y Turismo, Laura Hurtado, ha señalado que los niños menores de 7 años, sean o no residentes en la ciudad, tendrán acceso gratuito a los monumentos que gestiona la entidad.

Los turistas que no residan en Écija pagarán más que hasta ahora. De los tres euros por persona que cobraba Ciudades Medias se pasa ahora a pagar cuatro por entrar en los recursos turísticos gestionados en Écija por la fundación, con precios reducidos para determinados tramos de edad y para grupos de más de 20 personas.

También se han creado entradas combinadas para acceder a los cinco recursos que gestiona Ciudades Medias, una para días laborables (10 euros) y otra para fines de semana y festivos (12 euros), ambas opciones suponen un ahorro de 4 euros para los visitantes.

Otra de las novedades es la apertura del yacimiento arqueológico Plaza de Armas con un horario fijo (de martes a viernes de 11.00 a 14.00 horas) con la colaboración de las personas que participan en el Programa de Empleo y Formación ‘Turismo accesible y sostenible’. Igualmente, la caballerizas del Palacio de Benamejí se habilitan como sala de exposiciones temporales y los audiovisuales que se exhibían en las mismas pasan a las caballerizas del Palacio de Peñaflor, “para dotar de contenido a este edificio, centrándolo en el Siglo de Oro”, concluye Laura Hurtado.