septiembre 24, 2021
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Política

El Senado norteamericano aprobó la modernización de las infraestructuras por un billón de dólares

El Senado de los Estados Unidos aprobó el martes 10 de agosto el plan de desarrollo de infraestructuras en un monto de 1 billón de dólares. Esta es la primera iniciativa de la Casa Blanca dirigida por el presidente, Joe Biden, para la renovación masiva de carreteras, puentes y varios servicios públicos.

El plan prevé un aumento de la financiación del gobierno en 550 mil millones de dólares durante cinco años y no requerirá de un aumento de los impuestos. Existe todavía una segunda parte del plan del Partido Demócrata de 3.5 billones de dólares, en esta parte, se planea aumentar la seguridad social, pero se deben encontrar nuevas fuentes de ingresos para su aprobación.

El Senado de los Estados Unidos apoyó el plan de un aumento de gastos para las infraestructuras y la creación de nuevos empleos por un monto de 1.2 billones de dólares durante ocho años y 973 mil millones durante cinco años. 69 senadores votaron a favor, 30 en contra, donde los representantes de los partidos demócratas y republicanos tienen escaños iguales. Este plan tiene como objetivo mejorar las infraestructuras a gran escala: construir carreteras y puentes, mejorar las redes eléctricas y los sistemas de suministro de agua, además de la protección contra los desastres climáticos.

Inicialmente, el plan se anunció por un monto de 2.3 billones de dólares para ocho años, pero esta primera propuesta preveía un aumento de la carga fiscal, en particular, el aumento del impuesto de las sociedades de un 21% a un 28%. En la versión aprobada, se propone compensar el aumento de los gastos con la reasignación de fondos de otros rubros, en particular, destinados a combatir la pandemia. Sin embargo, la Oficina del Presupuesto del Congreso estima que esta situación aumentaría el déficit presupuestario en 256 mil millones de dólares en diez años.

El aumento del gasto en infraestructuras es una de las dos prioridades clave para la administración del presidente demócrata, Joe Biden. La primera prioridad es la continuación de un programa similar de la administración del pasado presidente demócrata Barack Obama, que, por diversas razones, se implementó en solamente una pequeña parte. La segunda prioridad es el plan para el apoyo familiar, que prevé un aumento del gasto social. Ambas prioridades se describieron en el proyecto del presupuesto para el año fiscal 2022 presentado el pasado mes de junio. Al mismo tiempo, en el pasado mes de marzo se aprobó el segundo gran paquete de asistencia a la economía estadounidense por un valor de 1.9 billones de dólares, esto permitió mantener los pagos anticrisis, pero aumentó drásticamente el nivel del déficit para este año.

Por un monto de 1.2 billones de dólares, los senadores incluyeron fondos anuales que se asignan para mantener a la infraestructura “clásica”. Los nuevos fondos en dicho paquete serán de 550 mil millones de dólares, de los cuales 110 mil millones se destinan a construcción de puentes y carreteras; 73 mil millones a transporte de energía limpia; 66 mil millones a mejora de la red ferroviaria; 65 mil millones a proporcionar Internet de alta velocidad a la población; 55 mil millones a sistema de agua potable; y 47.000 millones de dólares a garantía de ciber-seguridad y lucha contra las consecuencias climáticas.

Otros 42 mil millones se destinan a la modernización de los puertos marítimos y de los aeropuertos; 39 mil millones a modernización del transporte público; 14 mil millones a implementación del transporte de vehículos eléctricos; y otros 11 mil millones a programas de seguridad del transporte.

El impacto del plan de infraestructuras sobre el déficit presupuestario y la deuda nacional dependerá de los ingresos estatales, es decir, del aumento de los impuestos. En cualquier caso, los representantes del Partido Demócrata no podrán contar con el apoyo de los republicanos en la adopción del paquete, pero, teniendo en cuenta la mayoría en ambas cámaras, prevén utilizar un procedimiento de aprobación especial. Al mismo tiempo, la Reserva Federal de Estados Unidos y los analistas internacionales, en particular, el FMI, ya han señalado la influencia de un aumento del gasto fiscal en la inflación y el crecimiento del PIB estadounidense. Recordemos que la Fed ya ha pronosticado un crecimiento de los precios para este año de un 3,4% o un 3% excluyendo los alimentos y la energía), pero ya en el 2022 regresaran hasta el 2,1%.

Al mismo tiempo, la inflación del gasto de los consumidores, que apunta el regulador, en mayo aumentó en un 3,9% e incluyendo los alimentos y la energía en un 3,4%, un mes antes la cifra era del 3,6% y 3,1% respectivamente. Pero el índice de crecimiento de los precios, que históricamente muestra una mayor inflación, mostró una aceleración en junio hasta del 5,4% y un 0,9% mes por mes.

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