abril 13, 2021
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Desmantelan una organización que fabricaba tabaco ilegal con infraestructura en Écija

Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria y Policía Nacional, en una operación conjunta, han desarticulado una organización internacional dedicada al contrabando de tabaco que había instalado un centro de fabricación ilegal de cigarrillos con infraestructura en Écija, entre otras localidades.

La infraestructura desmantelada tenía una capacidad potencial de producción de un millón de cigarrillos al día, según informa la Agencia Tributaria en un comunicado. Durante el operativo, una de las naves sufrió un incendio provocado por desconocidos, presuntamente con el objetivo de que desapareciera el tabaco que se encontraba en su interior.

Han sido detenidas doce personas de diversas nacionalidades y se han aprehendido 45.500 cajetillas, 4.200 kilos de picadura y 10.320 kilos de hoja de tabaco, así como diversa maquinaria, vehículos, teléfonos móviles, documentación y medios informáticos, todo ello por un valor aproximado de 1,5 millones de euros.

Las investigaciones se iniciaron de forma coordinada al detectarse un aprovisionamiento de tabaco que, conjuntamente con diversa información recabada, llevó a los investigadores a sospechar sobre la posible implantación de una fábrica de tabaco en alguna localidad andaluza. Los investigadores determinaron inicialmente la localización de la fábrica en la localidad de Marchena, “comprobándose la presencia de varios individuos de Europa de este, junto con otros españoles que parecían prestar la infraestructura necesaria para poder pasar desapercibidos”.

La organización se dirigía desde un chalet de lujo en la localidad de Bormujos, donde sus dirigentes se habían asentado temporalmente. El centro de la actividad se encontraba en Marchena, y tenía también repartida su infraestructura entre las localidades de Lucena (Córdoba) y Écija. Los trabajadores vivían en el interior de las naves sin salir al exterior, siendo otras personas las que se encargaban de llevarles, además de las materias primas, la comida y la bebida, y quedando en todo momento bajo el control de uno de los responsables de la organización.

“Los trabajadores vivían hacinados en una sola habitación sin ventanas, y habían sido incomunicados tras la incautación, por parte de los cabecillas de la organización, de sus teléfonos móviles a su llegada a España”, señala el comunicado.

Las investigaciones han sido llevadas a cabo por funcionarios de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria en Sevilla y Córdoba, y miembros de Policía Nacional del Grupo Udyco 3 Sevilla y del Grupo 2 de la UDEV Central.