agosto 4, 2020
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Sociedad

El SAT denuncia “la explotación generalizada” de jornaleros en tajos de Écija

El Sindicato Andaluz de Trabajadores, el SAT, ha denunciado las condiciones de trabajo que sufren alrededor de 120 jornaleros y jornaleras, en una finca entre Écija y Palma del Río (Córdoba), a los que no se respeta las condiciones del convenio colectivo, según el sindicato.

Según el secretario general del sindicato, Óscar Reina, los jornaleros y jornaleras reciben salarios que “no llegan ni a los 30 euros por día”. “Les pagan veintitantos euros por jornadas a 35 grados, no les pagan ni el gasoil, no les respetan absolutamente nada”, denuncia Reina.

El secretario general del SAT habla de “explotación generalizada” y de incumplimiento de los convenios por parte de la patronal agraria a los jornaleros y jornaleras de Rumanía, Marruecos y Andalucía que trabajan “cortando y preparando ajos”.

La esclavitud esta generalizada, nos han comentado que no salen ni a 30 euros después de todo el día aquí trabajando”, denuncia el SAT. “Esto no se puede consentir en pleno siglo XXI, la esclavitud está totalmente impune en todo el campo andaluz; no falta mano de obra, hace falta vergüenza patronal”.

Como recoge la web lafarruca.news, la corta de ajos “se hace a destajo y está reflejada en el convenio colectivo” provincial de campo de Córdoba. “Es decir, se paga por caja que cortes, y el precio para esta campaña es de 1,73 euros por cada caja de 20 kilos. En un tajo de 70 trabajadores, de cualesquiera que sean sus procedencias, unos 10 trabajan a jornal de 45,80 euros y los restantes 60 a destajo, siendo solo unos pocos de ellos los que consiguen llegar al jornal”.

“Los temporeros que llegan a la comarca de Écija lo hacen para trabajar en tajos próximos al pueblo, principalmente bajo el mandato de las grandes empresas del ajo”, señala la citada web.

“Sin ayudas de la PAC, y en ausencia de medidas de protección o fomento del mercado local, la producción de ajo llegada de China, que soporta menores costes unitarios derivados de normativas menos estrictas, obliga la bajada de precio del ajo español (en algunos casos incluso por debajo de los costes de producción) y fomenta que los productores locales, en manos de los grandes intermediarios, recurran, en demasiadas ocasiones, a mano de obra barata”, concluye lafarruca.news.

FOTO: lafarruca.news