febrero 22, 2019
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El ‘banco malo’ tiene cinco viviendas en Écija, según la PAH

La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) o ‘banco malo’ tiene en Écija un total de cinco viviendas en propiedad, supuestamente vacías. Las ha localizado la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en cuatro puntos de la ciudad.

En concreto, dos de las viviendas están en la calle General Weyler; una más en la barriada de Las Huertas, en la calle Cartuja; otra está en la barriada San Hermenegildo (en las conocidas como 200 Viviendas); y la última en la calle Carmen.

Según la PAH, la Sareb tiene en la actualidad esas cinco viviendas vacías en la ciudad, aunque matiza que “alguna podría haber sido ya ocupada”. La plataforma antidesahucios reclama, entre otras cuestiones, que estas viviendas del ‘banco malo’ pasen a formar parte de un parque público de viviendas para alquiler social en el que reubicar a vecinos y vecinas en riesgo de desahucio o de exclusión social.

Señala la PAH que el ‘banco malo’ es “una entidad creada en noviembre de 2012, de una forma unilateral por el gobierno español y financiada con dinero público, para ayudar al saneamiento del sector financiero español, en concreto a las entidades que arrastraban problemas debido a su excesiva exposición en el sector inmobiliario aun y habiendo sido rescatadas con miles de millones de euros”. 

“El Memorando de Entendimiento (MoU) que el Gobierno español firmó en julio de 2012 con sus socios europeos determina la constitución de la Sareb como una de las condiciones para recibir la ayuda financiera”, explica la PAH, que define el ‘banco malo’ como “una gestora a la que transferir los activos inmobiliarios de las entidades que atraviesan dificultades, con el objetivo de reducir los riesgos de las mismas y liquidar de forma ordenada los activos problemáticos”.

La PAH sostiene que, al haber sido financiada con dinero público, “la Sareb es nuestra y sus pisos también” y reclaman que las casas propiedad de ese banco “vuelvan a manos de quienes las pagaron y de quienes verdaderamente la necesitan” para “empezar a crear un parque de vivienda social, con alquileres justos y asequibles”.