abril 26, 2019
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Los Cristos de la Pasión ecijana en la palma de una mano

Sentimientos cofrades en pequeña escala. En concreto, a 1:6. Eso es lo que ha querido captar Juan Francisco Pérez, escultor y miniaturista ecijano, en las diecinueve piezas que exhibe desde este Martes Santo en el Museo Histórico Municipal de Écija, en el Palacio de Benamejí.

En la amplia Sala de Caballerizas, Juan Francisco Pérez, que para esto de la escultura de cosas pequeñas ha elegido el nombre artístico de N´Shiko, expone hasta el próximo 1 de abril ‘La Pasión en miniatura’, una interpretación de imágenes de la Semana Santa de Écija, en concreto de cada una de las tallas de Jesucristo que procesionan en la ciudad del sol del Sábado de Pasión al Domingo de Resurrección, de unos treinta centímetros aproximadamente.

‘La Pasión en miniatura’ es un intento por recoger la Pasión de Cristo, representada en la riqueza de las tallas de las diferentes hermandades de la localidad astigitana. La muestra nace de la visión personal que tiene el autor de la imaginería cofrade y del rico patrimonio cultural de las hermandades de Écija. “Desde pequeño me ha gustado mucho la riqueza de las tallas cofrades, expresan muchos sentimientos para poderlos captar a pequeña escala”, dice N’Shiko.

Partiendo de esa riqueza patrimonial y de matices, Juan Francisco Pérez quiere ofrecer una expresión artística propia, llevando las imágenes cofrades a un nivel diferente del que la gente acostumbra a contemplar. “Las tallas ecijanas son muy ricas, he intentando reflejar eso”, resume.

Los bustos están realizados en arcilla polimérica, un producto “muy similar al barro común, pero menos engorroso a la hora de trabajar”, apunta el artista ecijano, de formación autodidacta y que se ha profesionalizado en los últimos años en el taller de otro artesano local muy conocido, Rafael Armenta.

Con ‘La Pasión en miniatura’, N’Shiko trata de conjugar el punto de vista religioso pero también desde una óptica pedagógica. Gracias al formato a escala de los bustos de los Cristos ecijanos, el autor trata de descubrir con detalle “las expresiones artísticas del pasado desde una perspectiva más cercana y con una visión más personal con el mayor parecido posible”.

La idea le viene de lejos. Y no va a quedarse aquí. “Llevo dos años con la idea pero hasta ahora no me veía con la calidad suficiente para llevarla a cabo, con un nivel óptimo, aunque ahora creo que se puede mejorar”, reconoce, y avanza que el año que viene “me gustaría exponer miniaturas de las dolorosas de todas las hermandades de Écija”.

N’Shiko asegura que a las corporaciones ecijanas les ha gustado bastante el resultado de trasladar los bustos de sus Cristos a una sexta parte de su tamaño. Y reconoce que con una talla tuvo más problemas que con el resto. “El Nazareno Abrazado a la Cruz, de la hermandad del Silencio tiene una expresión muy compleja; me dio muchísimos problemas”.