marzo 25, 2019
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Cultura

Fernández Franco ofrece el Quinto Evangelio según Écija

Un pregón íntimo y reflexivo, pero también lleno de vivencias y personajes de la Écija cofrade ha puesto fin a la antesala de la Semana Santa. El pregonero de este año, Javier Fernández Franco, ha sabido abrir la puerta a la inminente Semana Grande con un discurso cerrado con una alegoría de las vírgenes de Écija.

Fernández Franco ha querido glosar “el Quinto Evangelio, según Écija” con la humildad por delante, reconociendo haber recibido “un honor nunca merecido”. El pregonero ha dividido su pregón en doce trancos, en homenaje al escritor ecijano Vélez de Guevara y también a los doce apóstoles.

A cada tranco, una escena de las distintas advocaciones que narran cada momento de la Pasión. “Comenzamos a vivir los ocho días más trascendentales de toda la cristiandad”, ha enfatizado el pregonero, que ha usado prosa lírica, romance, soleares, cuartetas, quintillas, saetas, décimas, verso libre y sonetos.

El pregón de Fernández Franco ha tenido momentos de profunda intimidad, de reflexión y meditación; también de exaltación poética, de sensualidad y de musicalidad sonora. Todo sin dejar de lado lo popular, el recuerdo emocionante y emocionado a personajes del Evangelio, a vecinos de la ciudad, a tradiciones, leyendas, rincones y vivencias colectivas.

En el centro, Jesús y María, su Madre. “Si Jesús cargó con la cruz fue porque quería que María pudiera llevar las flores”, dijo en un momento de su pregón, en el que no faltó la cuidada puesta en escena: junto al atril, el fajín de esparto de la túnica de nazareno que el pregonero usó en abril de 1987, en su primera estación de penitencia con San Juan, su hermandad, y la medalla de esta. Y, para abrir el acto, la marcha ‘Cristo en la Alcazaba’, con que Fernández Franco reconocía al Señor de la Salud como el Señor de Écija.

En el pregón de Fernández Franco ha estado presente la bulla, “multitud ordenada y no confusa; geometría variable del mapa urbano. La bulla, otro milagro de la primavera. La bulla; Écija vertebrada”. Y, hablando de milagros, los que se repiten cada primavera en Écija, donde “volveremos a contemplar cómo la cuesta de San Antonio será vencida de nuevo, sin que nadie lo pueda explicar, o cómo se derrota a la piedra en la portada estrecha del convento de la Merced, o cómo las ojivas de Santiago se alargarán milagrosamente para que su gente, pueda rezar a María. Santiago, cuatro veces entra, cuatro veces sale, cuatro”.

“Aguantad, tened paciencia, ecijanos; sólo nos queda una semana para rozar el cielo con las manos, en esta ciudad enamorada”, pidió el pregonero, que contestó a Pilatos para proclamar que “la verdad es contemplar un arte de ‘revirá’ cuando el Señor enfila esa carrera oficial” y cerró su pregón “con una oración musical a todas nuestras vírgenes”, para terminar cambiando el tradicional “he dicho” para dejarlo en un “ahí quedó”.