mayo 17, 2021
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Cambiar la educación

El próximo 3 de diciembre se conocerán los resultados del informe PISA 2012. Hasta entonces manejamos los datos relativos a 2009, último curso analizado. La muestra española estuvo integrada por 910 centros y cerca de 26.000 estudiantes de 15 años, evaluados sobre competencia lectora, matemática y científica. De los 61 países participantes, España se situó en el puesto 31 y en todas las competencias estuvo por debajo del promedio de la OCDE, retrocediendo 44 puntos en lectura y 31 en matemáticas con respecto al año 2000 y avanzando 12 en ciencias.

Una de las conclusiones más relevantes que se pudieron extraer es que la explicación de las diferencias entre los resultados de los alumnos hay que buscarlas fundamentalmente en lo que se hace dentro de cada centro independientemente de otros factores. En España esa variación del rendimiento de los alumnos dentro de un mismo centro puede llegar al 66%, según el informe PISA 2009.

En España existe una triple red de centros: los públicos, los concertados (privados que garantizan la gratuidad de la enseñanza básica al ser sostenidos con fondos públicos) y los privados, regulados desde 1985 por la LODE. Nuestro país, con un 31% de alumnos escolarizados en centros privados, se encuentra muy por encima del promedio de la OCDE (17%). En Europa sólo hay otros 4 países con un porcentaje de alumnos matriculados en este tipo de centros superior al promedio OCDE: Países Bajos (65%), Irlanda (58%), Bulgaria (57%) y Dinamarca (24%) El resto de países apenas tienen enseñanza privada; Finlandia sólo el 4%. Un dato más: Andalucía tiene un 25% de sus alumnos en centros privados.

En todos los países de la OCDE, excepto en Italia, Países Bajos y Japón los centros privados tienen puntuaciones más elevadas que los públicos, siendo moderadas en Finlandia (+7%), Corea del Sur (+16%) o Alemania (+18%) o mayores como en Chile (+36%) y España (+37%). Además, en todas las comunidades autónomas los centros privados obtienen una puntuación superior a los públicos, oscilando entre los 12 puntos de diferencia en La Rioja, los 30 de Andalucía o los 59 de Canarias.

Ahora bien, estas diferencias pueden ser explicadas por la influencia del nivel socioeconómico y cultural de las familias. El efecto de ese índice debe ser descontado para que el resultado sea real, fiable y válido. Así, en España la diferencia de 37 puntos a favor de los centros privados se reduce a 19 al detraer el efecto de nivel socioeconómico.

Se puede concluir con rigor científico que en la etapa básica los centros privados tienen mejores resultados que los públicos en PISA independientemente del nivel social de sus familias, aunque la diferencia no sea estadísticamente muy significativa. Esto se explica por la varianza interna dentro de cada centro, esto es, por los procesos de enseñanza y aprendizaje llevados a cabo en sus aulas y no por otro tipo de argumentos. Especular más allá es centrar el debate en el vacío.

Los que abogamos por la escuela pública debemos ser los primeros que nos exijamos más a nosotros mismos, para estar en condiciones de exigir a los demás. Mientras los partidos políticos se entretienen en sus leyes educativas, estoy seguro de que docentes con talento pueden cambiar la educación. Y si la sociedad es lo suficientemente inteligente confiará en ellos y les apoyará.