octubre 21, 2021
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Magia negra y carreras de cuadrigas en la Écija romana

Una tabla de plomo descubierta en Écija en 2001 contiene una maldición para perjudicar a los caballos y conductores de cuadrigas de una competición en el hipódromo romano de Astigi, en la segunda mitad del siglo I de nuestra era, lo que documenta la existencia de juegos hípicos en la ciudad en época romana.

El estudio sobre el circo romano astigitano y sobre la citada maldición se presenta el jueves 7 de marzo, a las 20.00 horas, en el museo municipal de Écija, en el palacio de Benamejí. Sus autores son el investigador Joaquín de la Hoz y el arqueólogo municipal, Sergio García-Dils, que han publicado el mismo en Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik (ZPE).

El estudio documenta “uno de los aspectos más interesantes de la vida cotidiana de las principales ciudades del Imperio, los denominados ludi circenses o carreras de carros”, según García-Dils. La maldición, una tabella defixio, de plomo, que apareció enterrada en una tumba cercana a lo que debió ser el circo romano de Astigi, y el mosaico con motivos circenses que se descubrió el verano de 2010 en la calle Elvira (en la foto), son pruebas de “lo tremendamente populares que eran estos juegos en el mundo romano”.

La inscripción maldiciendo a aurigas y caballos rivales es “una de las novedades que presentamos”, dice García-Dils. “En aquella época, las carreras de cuadrigas eran tan populares como la Fórmula 1 y el fútbol de hoy”. La de Écija tiene la particularidad de que es la  primera descubierta en la parte europea del Imperio (exceptuada Roma, claro), ya que las otras han aparecido hasta ahora en África y Asia.

Se trata de inscripciones de  magia negra maldiciendo a los conductores (agitadores) y caballos de los equipos rivales, las factiones veneta et russea, o equipo azul y rojo. “Tiene toda la pinta de que la maldición la hiciera el empresario del equipo blanco y/o verde, ya que, entre otras cosas, repite hasta tres veces el nombre del empresario rival, Antonianus”, revela el arqueólogo municipal.

La tabella defixio es una lámina de ploma triangular y el texto carece de una estructura sintáctica compleja, limitándose a la enumeración de los objetivos de la maldición. De los once nombres diferentes mencionados, seis están documentados como nombres equinos en fuentes epigráficas.

En Écija hubo un circo romano. El mosaico descubierto en 2010 en la calle Elvira muestra una escena circense. Los arqueólogos opinan que conmemora una carrera de cuadrigas o carros: se observa perfectamente una victoria alada y dos figuras masculinas, además de dos nombres, Amandus y Pinna, que podrían ser de aurigas. También se intuye parte de la spina, el centro del hipódromo, que pudiera ser el circo de la antigua Astigi.