mayo 13, 2021
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El ‘Cancionerillo de Écija’ abre la puerta a la recuperación de la ‘Música en los Palacios’

El legajo de la fotografía es el ‘Cancionerillo de Écija’, un cuaderno musical que forma parte de la documentación conservada en el archivo municipal de Écija y que va a ser estrenado ante el gran público, por primera vez en cinco siglos, el viernes 24 de agosto, a las 22.00 horas, en el palacio de Peñaflor.

De esta forma, el estreno pasa a ser doble: se escucharán por primera vez las composiciones encargadas por los marqueses de Peñaflor para distraer a sus invitados en las recepciones y se invitará a los asistentes a comprobar in situ el estado de parte del palacio de los balcones largos, cuyo abandono ha derivado en su deterioro.

El ‘Cancionerillo de Écija’ es el legajo 98 de los fondos documentales del Marquesado de Peñaflor y, según los expertos, el único con contenido musical que se conserva en el archivo municipal de Écija. Fue transcrito y editado por Javier Suárez-Pajares.

Con esta actividad, la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Écija busca, además, avanzar en la recuperación del programa ‘Música en los Palacios’ – organizando veladas musicales en lugares destacados del patrimonio histórico y artístico local – y, a la vez, buscar una utilidad cultural al palacio de Peñaflor.

Dicen los experots que el ‘Cancionerillo de Écija’ es una partitura que puede datarse en los últimos años del siglo XVI y principios del XVII y que se constituye en una nueva fuente de polifonía profana. Es un conjunto de uso doméstico, formado por cuatro cuadernillos cosidos, escritos por una misma mano. La parte musical consta de una docena de composiciones a dos y tres voces: cinco romances sin estribillo, cuatro letrillas y tres romances con estribillo.

La ejecución musical estará a cargo de Juan Carlos de Mulder, como director artístico y cuerdas pulsadas, y Rocío de Frutos, soprano, y Alfonso Ruiz, actor. La producción está realizada por Horacio Soler. La entrada tendrá un precio simbólico de 2 euros para los adultos y 1 euro para menores de doce años.

Para los nobles de la época, la música era fundamentalmente una marca de la educación nobiliaria y un entretenimiento familiar, algo de uso doméstico que mezcla la poesía para cantar y para leer, de tema religioso y profano, y carácter jocoso y serio.