mayo 14, 2021
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La lluvia no se quiso perder los 300 años de la Virgen de Santiago

No pudo hacerlo el Martes Santo pero sí el 28 de septiembre. La Virgen de los Dolores de Santiago salió en procesión extraordinaria con motivo del 300 aniversario de su entronización, una efeméride que no quiso perderse tampoco la lluvia.

Un inoportuno aunque corto chaparrón sorprendió a la imagen de la Virgen de Santiago cuando llevaba cerca de tres horas en la calle, mientras abandonada la plaza de Santa Cruz tras visitar a la patrona de Écija, la Virgen del Valle.

Hasta ese momento, la procesión extraordinaria de la Virgen de los Dolores había transcurrido con normalidad, acompañada por los sones de la Sociedad Filarmónica del Carmen de Salteras. Tras la llovizna, la talla siguió por la calle Santa Florentina para tomar Carreras hacia Puerta Cerrada para volver a la plaza del Salón.

El recorrido elegido – de Santiago al palacio de Benamejí, de allí a la plaza mayor y luego a Santa Cruz por Garcilaso – recuerda al que siguió la Virgen de Santiago cuando llegó a Écija hace tres siglos y antes de acabar en su actual feligresía: la talla llegó por Puerta Sevilla al convento de Santa Florentina.

Ese fue uno de los momentos emotivos de la procesión extraordinaria. Otros estuvieron en Santa Cruz (lloviznas aparte), donde la talla entró a los sones de ‘Rocío’, y en el Hospitalito, además de al visitar a las hermanas de la Cruz, para que las monjas le cantaran a la imagen.

La Dolorosa de Santiago estrenaba en este día especial un manto y una saya de color morado, bordada en oro, realizada en los talleres del bordador ecijano Jesús Rosado Borja. La talla ha lucido sobre el pecho el Escudo de Oro de la ciudad y el paso estaba engalanado con nardos y rosas blancas.