febrero 18, 2019
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Cultura

El Mirador de Peñaflor y Santa Inés siguen en la Lista Roja de monumentos en riesgo

El claustro del convento de Santa Inés del Valle y el Mirador de Peñaflor siguen un año más en la Lista Roja de Hispania Nostra, un catálogo de monumentos en riesgo de la provincia de Sevilla.

En concreto, el Mirador de Peñaflor lleva desde septiembre de 2014 en esa lista. Construido en el siglo XVIII, el edificio, en pleno centro de Écija, en la Plaza de España, el Salón. Es de titularidad municipal desde mayo de 2006 tras ser permutado por la Fundación Marqueses de Peñaflor.

Su estado de conservación es malo, según Hispania Nostra, que señala que “actualmente está sujetado por abrazaderas y protegido por una red” y que presenta un “deterioro progresivo”.

“Está catalogado en el Plan Especial del Centro Histórico (Pepriccha) con un nivel de protección C”, explica Hispania Nostra, e indica que “viene sufriendo un visible deterioro que ha ocasionado que las cinco estatuas del siglo XVIII que coronaban el Mirador fueran retiradas por motivos de seguridad y para su restauración en marzo de 2012”.

El convento de Santa Inés del Valle lleva cerca de seis años en la Lista Roja de Hispania Nostra, en concreto desde el 23 de marzo de 2013. El convento, de las religiosas clarisas franciscanas, se construyó entre los siglos XV-XVII y se encuentra en un estado de importante deterioro, sobre todo en el claustro, con hundimientos.

“Isabel la Católica se hospedó en el monasterio y sufragó cuantiosas limosnas con las cuales se costeó la sillería de coro, se realizaron libros corales y se trajo el agua al convento”, reseña Hispania Nostra, que llama a atención sobre que el edificio “presenta importante deterioro en el convento, en especial en el claustro, en estado ruinoso y apuntalado”.

La Lista Roja es una actividad emprendida en 2007 por Hispania Nostra para informar sobre  elementos patrimoniales en riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores. Pretende “llamar la atención de la sociedad y de sus propietarios, promoviendo   intervenciones positivas que eviten el incremento del deterioro o la desaparición de bienes culturales”, según la asociación, que parte de la idea de que “lo que se valora y se aprecia, se cuida y se custodia”.