octubre 31, 2026
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Los melones sustituyen a las calabazas en el Halloween de Cañada Rosal

Los vecinos de Cañada Rosal avanzan en los preparativos de su festividad de Halloween, en la que sustituyen las tradicionales calabazas por melones decorados para iluminar las calles durante la noche del 31 de octubre. El objetivo es mantener viva esta costumbre en la que se implican personas de todas las edades.

Esta particular tradición se vincula directamente con la historia del municipio y con las costumbres transmitidas de generación en generación. El origen de estos farolillos se remonta al siglo XVIII con la llegada de los colonos centroeuropeos a la zona, en el marco del proyecto de las Nuevas Poblaciones promovido por el rey Carlos III.

Tras la fundación de Cañada Rosal a finales de 1769, las familias procedentes de distintos territorios de Europa trajeron consigo sus costumbres festivas, entre las que figuraba la elaboración de antorchas colocadas en el interior de productos agrícolas.

Hasta la década de 1960, al aproximarse el mes de noviembre, los mayores de la localidad elaboraban estas lámparas artesanales para los niños utilizando melones tardíos de los huertos. Se trataba de frutos que, por sus dimensiones o características, no se destinaban a la venta ni al consumo humano e incluso terminaban sirviendo de alimento para los animales. De este modo, las familias encontraron una fórmula original para reaprovechar un producto desechado y darle una segunda vida.

En la actualidad, esta práctica centenaria se preserva a través de talleres y actividades intergeneracionales donde las personas mayores enseñan a los más pequeños las técnicas de confección de los farolillos. En la organización de estas iniciativas participan de forma activa la Asociación Cultural Las Crujientes, el Ayuntamiento de Cañada Rosal y la residencia de mayores San Joaquín y Santa Ana.