Écija diseña su Plan de Adicciones 2027-2030 incorporando nuevos hábitos
El Centro de Tratamiento de Adicciones de Écija ha iniciado la redacción del cuarto plan de conductas adictivas con una mesa de trabajo clave donde se han analizado las actuaciones presentes y se han sentado las bases del futuro documento estratégico para prevenir las adicciones en los próximos cuatro años.
En este encuentro multidisciplinar han participado representantes de entidades sanitarias, profesionales del trabajo social, el Centro Municipal de Información a la Mujer (CMIM), cuerpos de policía y trabajadoras sociales de los centros de salud de Écija. El objetivo principal es evaluar el plan actual, que finalizó en 2025, para dar paso a una nueva hoja de ruta que abarcará el periodo 2027-2030.
“Estamos en el proceso de evaluación de este plan para elaborar el documento final que se llevará a cabo a finales del 2026 y se aprobará”, explica Natividad Bermudo, psicóloga del Centro de Intervención en Drogodependencias (CMID), que detalla que ya se cuenta con un borrador que presenta un “enfoque comunitario e integral y que pretende continuar reforzando la coordinación entre las administraciones públicas, las entidades y profesionales”.
Nuevos retos: salud mental y adicciones comportamentales
El futuro plan no solo abordará las adicciones a sustancias, sino que incorporará desafíos actuales como las adicciones comportamentales y la salud mental, con un foco especial en la prevención en jóvenes y el trabajo directo con las familias.
Uno de los puntos que más preocupa a los técnicos es el aumento del consumo de dispositivos de vapeo entre menores “porque hay mucha gente joven e incluso niños que consumen vaper”, señalan, apuntando que el trabajo a pie de calle de la Asociación Sombra y Luz ha detectado este uso en edades muy tempranas, lo que servirá de base para las nuevas estrategias.
Desde el Ayuntamiento de Écija se ha querido poner en valor la labor coordinada de todos los servicios implicados. Las autoridades locales insisten en que las intervenciones en los centros escolares son fundamentales para detectar estas conductas que, en ocasiones, el entorno tiende a minimizar.
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