septiembre 25, 2023
El tiempo
Sociedad

La hermandad del Rocío entierra una ‘cápsula del tiempo’ en la Rotonda de los Romeros

La junta de gobierno de la hermandad del Rocío de Écija ha enterrado en la Rotonda de los Romeros una ‘cápsula del tiempo’, un acto simbólico con el que los rocieros ecijanos quieren dejar constancia del medio siglo que cumple este año su hermandad.

Esa rotonda, en el Camino de los Romeros, es el punto en que se despiden de Écija las personas que en mayo peregrinan a la aldea almonteña. Allí se va a levantar un monumento a la Virgen del Rocío bajo el que ya hay una ‘cápsula del tiempo’.

Esta no es más que una cajita metálica que contiene “recuerdos de la hermandad”, explica el secretario de la hermandad del Rocío de Écija, Pablo Sánchez, “una medalla de la Virgen, el acta de aceptación de la solicitud de la rotonda, la lista de la junta de gobierno actual, una foto del simpecado y la letra de la Salve”.

Todos esos elementos se han enterrado y cubierto con cemento en un hueco en la rotonda, de la que ya forman parte. Sobre ese punto se levantará el monumento a la Virgen del Rocío que presidirá la glorieta y que estará sobre una estructura que simula unas andas como las que sirven de trono a la Blanca Paloma en Almonte.

La glorieta y el monumento conmemoran los 50 años de la fundación de la hermandad ecijana. El hermano mayor de la misma, Antonio Duvisón, recuerda que la idea de tener en Écija una rotonda dedicada a la Virgen del Rocío nació ya en 1998 y fue retomada en el año 2014.

En el interior de la rotonda se construye un pequeño camino que evoca el que cada año hacen los romeros de Écija. En el centro, vestida de pastora para no rivalizar con la imagen de la Virgen del Valle, patrona de la ciudad, se levantará el monumento de la Blanca Paloma.

“Siempre hemos ido a rezar el Ángelus a la Plaza del Matadero, y teníamos esta glorieta, pero no teníamos nada significativo de la hermandad a pesar de ser la nuestra”, señala Duvisón, que apunta que “ya este año tendremos un monumento donde rezar la Salve, despedirnos de Écija y empezar el camino. Y, a la vuelta, ser recibidos de nuevo por Ella”, concluye.