septiembre 22, 2019
El tiempo
Semana Santa

Imperativo

Me miras Señor directamente a los ojos con un cierto velo de melancolía, cuando la noche gana el pulso a la tarde y nos parece que se escapa el primer día. Cuando el farol ya se enciende, y el pabilo se arraiga y la nostalgia nos embarga y el cirial se ilumina y la cera se derrama. Me miras Señor, maniatado, no me dices nada pero me lo cuentas todo. Pensamos que estás preso, pero nadie es más libre que tú.

 

Vas perdonando a las gentes,

vas reparando los llantos,

vas haciendo más decente

la vida en todo cristiano.

 

A la voz del capataz

que siempre firme llama,

tú caminas de frente

y a Juan Antonio Rabal se siente,

en tus plantas y en tus llagas.

 

Cuando el Señor se calla

grande se hace el abismo,

quien ve andar al Cautivo

ve andar a Dios mismo.