febrero 22, 2019
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Sociedad

Un cura prohíbe a un gay ser padrino del bautizo de su sobrino

Salvador Alférez Carmona, de 40 años, trabaja en Madrid como camarero aunque es natural de Écija. El 23 de abril iba a ser padrino del bautizo de uno de sus sobrinos, pero se ha encontrado con la negativa de Francisco Reina, párroco de la iglesia de Santa Cruz, por su condición sexual, según Salvador Alférez.

Y es que este ecijano “de la calle Paloma y de la parroquia de El Carmen, devoto del Sagrado Corazón”, es gay y vive en Madrid con su pareja, Iván, desde hace más de tres años. Para el sacerdote, eso supone que el padrino del bautizo “vive en pecado”.

Según el relato de Salvador Alférez Carmona – en la foto, a la izquierda -, “todo empezó cuando mi hermano puso fecha para la comunión de una sobrina y la hicieron coincidir con el bautizo de su hijo pequeño”. La fecha elegida fue el 23 de abril. “En mi familia es tradición que sea yo el padrino de bautismo de los primogénitos de mis hermanos, y como no pude serlo de la hija de mi hermano, decidimos que lo fuera del segundo hijo”, explica.

Hacía falta que los padrinos estuvieran confirmados. En el caso de Salvador, Iván, su pareja, ha hecho la Confirmación, pero no así él, que inició los cursos preparatorios en su parroquia de Madrid. No hubo ningún problema y así se lo comunicaron a la parroquia ecijana de Santa Cruz. El futuro padrino tiene previsto terminar el cursillo para confirmarse el 16 de abril, una semana antes del bautizo.

“Pero resulta que mi cuñada asiste a uno de los ensayos de la comunión y el cura le pregunta por mí”, relata Salvador. “Le preguntó cómo me iba el curso y a qué me dedicaba y con quién vivía; cuando le dijeron que con Iván, mi pareja, el cura dijo ‘Ah, ¿que vive en pecado? Pues entonces no puede ser padrino’”, cuenta el afectado, que asegura que sus familiares “se quedaron blancos”.

“Me llamaron y fui a hablar con el sacerdote aquí en Madrid para explicárselo”, cuenta. Según Salvador, el cura madrileño “jamás me ha preguntado por mi condición sexual, incluso conoce a mi pareja, y nunca me ha puesto pegas”. Ese sacerdote llamó a Écija, según Salvador, para mediar en el conflicto, “pero me dijo que el cura de Santa Cruz no se quiere bajar del burro”.

Ahora, el sacerdote de su iglesia madrileña le dice a Salvador que no le va a hacer seguir con el curso para la Confirmación para nada, ya que no le dejan ser padrino de su sobrino. “Yo soy católico, también Iván”, se queja, y da a entender que no entiende cómo se le puede negar algo para lo que se está preparando sólo por ser homosexual.

“Llevo años esperando esto porque de la primera hija de mi hermano no pude ser padrino”, lamenta. Para más inri, Salvador Alférez ya fue padrino del bautizo de dos sobrinos anteriores, un niño y una niña. “Para mí y para mi familia esto ha sido un jarro de agua fría, de la impotencia que tengo me ha dado por llorar”, confiesa.

Salvador ha recurrido a un abogado, pero este le ha dicho que “es muy difícil ganar un caso así porque la Iglesia tiene algo parecido a un derecho de admisión, así que con la Iglesia hemos topado”. Pero no se resigna y pide al párroco – “que no quiere ponerse al teléfono”, asegura – “que recapacite, que me deje ser el padrino de mi sobrino”. Francisco Reina, párroco de la iglesia de Santa Cruz, no ha respondido a las llamadas de Écija Al Día para conocer su versión.