diciembre 6, 2021
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Cultura

Un monumento donde restaurar el mosaico destruido en El Picadero

El mosaico báquico dañado la madrugada del pasado 10 de marzo ha sido trasladado al Palacio de Peñaflor, en el que está previsto habilitar un laboratorio de restauración para recuperar la pieza. Y, en un futuro a medio o largo plazo, ir convirtiendo el monumento, abandonado desde hace años, en una escuela de restauración.

Haciendo virtud de la necesidad, el equipo de arqueólogos que trabaja en las excavaciones del Picadero y los restauradores Beatriz Taboada y David Asencio, han trasladado a Peñaflor el mosaico, dividido en varias secciones. La iniciativa surgió de la dificultad de montar el laboratorio para restaurar el mosaico in situ, en el propio yacimiento de la Plaza de Armas.

“No era recomendable trabajar en los contenedores en que se depositan los restos y el calor que ya empieza a hacer desaconsejaba restaurar allí la pieza”, explica David Asencio, “así que se planteó la posibilidad de trasladarnos al Palacio de Peñaflor”.

Lo corrobora el arqueólogo municipal Sergio García-Dils, director de la excavación en El Picadero. “Aparte de que no puede haber uso más compatible con Peñaflor que la restauración, el palacio está a tiro de piedra del yacimiento y, además, todavía no hay un uso pensado para el palacio”.

A partir de ese posible uso como laboratorio de restauración vislumbran arqueólogo y restauradores la idea de convertir el palacio barroco en una escuela de restauración abierta a prácticas de alumnos de distintas disciplinas y de variadas universidades. “Traer a gente interesada en formarse y, a cambio, vamos poquito a poco recuperando el edificio y nuestro patrimonio”, resume García-Dils.

Opciones para restaurar no faltan en el emblemático monumento. “Tenemos el mosaico báquico, pero también hay cantería, hay mármoles que restaurar, yeserías, muebles…”, enumera Asencio. García-Dils añade que la apertura de una escuela de restauración en el palacio abriría la oportunidad a estudiantes en la materia de trabajar en una excavación y en la restauración de elementos arqueológicos y patrimoniales. “¿Dónde mejor que en una instalación pública en la que invertir porque es un edificio público y todas las mejoras que se hacen ahí se quedan?”, pregunta de forma retórica García Dils.

Además, en Peñaflor, los ecijanos podrán ver la restauración del mosaico de las dos caras en una jornada de puertas abiertas prevista para el 30 de abril. “La gente colabora en la rehabilitación con el micromecenazgo, y tiene derecho a verlo”, dice García-Dils, que quiere que en esas jornadas “la gente vea el mosaico, lo sienta como suyo y la restauración de Peñaflor sea parte del paisaje”.