noviembre 28, 2021
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Política

Archivada la querella del ex jefe de policía contra el alcalde

En media hora se ha resuelto en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Écija la querella presentada contra el alcalde de Écija, Ricardo Gil-Toresano (PP), por el inspector jefe de policía pasado a segunda actividad Antonio de la Rosa, finalmente archivada por la juez titular.

Gil-Toresano entró a declarar en el juzgado a las 10.00 horas, terminó a las 10.30 y a las 11.00 horas ya tenía la confirmación del archivo de la causa. La magistrada expone en su auto judicial que los hechos que denuncia De la Rosa “no son constitutivos de infracción penal” y decreta el archivo de las actuaciones aunque deja abierta la vía civil.

En concreto, el inspector jefe acusaba al regidor astigitano de un presunto delito contra el derecho de los trabajadores al atribuir su retirada del servicio activo a una supuesta represalia del Gobierno local (PP-PA) por la suspensión de un concierto musical el pasado verano.
Gil-Toresano ha declarado ante la juez que esas acusaciones son “totalmente falsas” y que el mando policial pasó a segunda actividad “en base a informes técnicos” y por haber rebasado la edad legal para ello. “Se le ofreció pasar a una actividad en la que hacía falta personal, que es la de tramitar expedientes sancionadores”, explica el primer edil astigitano.
“De hecho tenemos un atasco importante en esta tarea de tramitar expedientes sancionadores porque este funcionario se dio de baja y todavía no se ha incorporado a su segunda actividad”, añade el alcalde, a pesar de que De la Rosa pasó a segunda actividad en enero de este mismo año.
El alcalde de Écija niega las presuntas represalias que denuncia el ex jefe de la Policía Municipal “porque lo primero es que él no suspende ese concierto, sino que lo suspendo yo en base también a informes que, en este caso, elabora él y que yo le agradecí en su momento”, relata Gil-Toresano.
Para el regidor ecijano, el rápido archivo de la querella planteada por De la Rosa es “una bofetada judicial”. “Que en apenas media hora desde mi declaración, la juez decida archivar el caso demuestra que este hombre no tenía la más mínima razón para poner la denuncia”, concluye Gil-Toresano.