julio 3, 2022
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Sociedad

Empieza la segunda fase de la identificación de víctimas de la represión en Écija

Ya ha empezado la segunda fase de los trabajos de recuperación e identificación forense de los restos de personas víctimas de la represión de la dictadura en Écija. El equipo de arqueología y antropología sigue con el estudio de los restos del mausoleo del cementerio municipal para identificar a personas fusiladas por el franquismo.

Tras una primera fase evaluatoria desarrollada en agosto del año pasado, los restos humanos depositados en el panteón en cerca de 600 bolsas se han trasladado a un laboratorio habilitado en el mismo cementerio para llevar a cabo el trabajo forense que permita identificar si corresponde a personas que sufrieron muerte violenta.

Los restos están mezclados con los de otro tipo de enterramientos, por lo que esta segunda fase está centrada en extraer las bolsas y descartar tras un estudio pormenorizado las piezas que no presentan evidencias de impacto de proyectil.

“Seguimos un protocolo para agilizar el estudio antropológico y procedemos a descartar los restos que no podemos adscribir a personas represaliadas, y se separan las que sí presentan huellas de represión, y se someten a pruebas y se recogen objetos asociados que puedan dar más datos para la identificación del individuo”, resume Inmaculada López, antropóloga forense.

De las cerca de 600 bolsas que se encuentran en el mausoleo se han revisado ya unas 168, según López, en las que se ha podido constatar entre diez y catorce individuos “con impacto de proyectil, todos adultos y masculinos, lo que nos da un patrón al cien por cien de víctimas de la represión, que estamos documentando por archivos y por biografías”.

Una vez documentado que se trata de personas fusiladas durante la dictadura, se procederá a un muestreo genético para cotejar el ADN de los restos desenterrados con el de los posibles familiares que estén de acuerdo en recuperar los restos fúnebres y darles sepultura.

De manera paralela se está documentando el momento histórico “que llevó a la represión y desaparición física de tantísimas personas en la ciudad de Écija”, detalla la arqueóloga Carmen Romero, directora de la intervención, “y, sobre todo, la identidad de las víctimas para saber quiénes eran y contactar con sus familiares si todavía existen y poder desarrollar ese muestreo genético”.