septiembre 24, 2021
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Amigos de Écija recuerda con una placa la estancia de Cervantes en la ciudad

Amigos de Écija colocará una placa en honor a Miguel de Cervantes a la altura del número 24A de la calle Santa Ángela de la Cruz, donde se sospecha que estuvo, hace cinco siglos, el lugar en que se alojó el escritor Miguel de Cervantes cuando visitó Écija para recaudar víveres para la Armada Invencible.

La colocación de esa placa está prevista para hoy viernes a las 21.00 horas. Con este acto, la asociación cultural Amigos de Écija quiere recordar la llegada del ‘manco de Lepanto’ a la ciudad astigitana, a mediados de septiembre de 1.587, para cumplir con la obligación de recaudar víveres para la armada real.

“El 17 o 19 de septiembre de ese año llegó ‘con vara alta de justicia’ Miguel de Cervantes a Écija”, recuerda Francisco Martínez Calle, presidente de Amigos de Écija, ciudad en la que permaneció, aunque no de forma ininterrumpida, durante seis años.

Se cumplen por tanto en este año 434 de la llegada a Écija del autor del Quijote “para hacer de recaudador, no de impuestos, como se dice, sino de víveres de bastimento para la Armada Invencible”, matiza Martínez Calle, que justifica con la efeméride la colocación de la placa en la calle donde debió estar el lugar en que vivió mientras ejercía su tarea en Écija y los alrededores.

“Nos ha parecido un detalle con Cervantes que, además, honra a la ciudad”, apunta el presidente de Amigos de Écija, “además que sería un reclamo magnífico con vistas al turismo, porque no hay nadie que visite esta ciudad que no le agradaría encontrarse con una referencia al sitio donde vivió don Miguel”.

La presencia en Écija del insigne escritor está probada con documentos como el que lleva su firma y que se custodia en el Archivo de Protocolos Notariales de Écija. También hay constancia de un libramiento de 150 reales en concepto de alquiler a un doctor que vivía en la plaza de Puerta Osuna, de donde se deduce que en esta estuvo alojado Cervantes en Écija.

También ha pruebas documentales de la controversia que le acompañó en su tarea de embargar para la armada el cereal a particulares y a entidades eclesiásticas. El embargo de bienes de la Iglesia llevó al Provisor del Arzobispado de Sevilla a dictar sentencia de excomunión contra Cervantes, que se vio obligado a devolver parte de las fanegas expropiadas a la Iglesia ecijana para librarse de esa ‘mancha espiritual’. Por si eso fuera poco, a finales de 1588, el cabildo ecijano acusó a Cervantes de sacar más cantidad de cereales de la que montaba el repartimiento, lo que le obligó a presentar las certificaciones de su acusación.