septiembre 22, 2020
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Semana Santa Sociedad

Manuel Martín borda un pregón cofrade de amor a Écija

Treinta años después, Manuel Martín Martín ha vuelto a dar el Pregón de la Semana Santa de Écija bordando una declaración de amor a su ciudad natal, la que lleva “tatuada en el alma”.

Colocándose bajo la protección de la Virgen del Valle Coronada, patrona de Écija, al igual que hiciera en 1989, Manuel Martín ha ‘culpado’ a ‘su’ Nazareno de San Juan de volver a pregonar la Semana Santa de Écija. “Tuya es la culpa de que yo me encuentre aquí; si sale mal, tú verás; si sale bien, va por ti”, le ha dicho al titular de su hermandad, antes de pedirle “que me ampares y protejas y que seas mi capataz de Santa María a Santa Cruz”.

El pregón de Manuel Martín ha sido un canto de amor a su ciudad – “la más hermosa del mundo” – paralelo a una crítica valiente y a un público testimonio de fe. El pregonero ha dejado claras sus convicciones y ha criticado lo que no le gusta: el postureo, la hipocresía, el arribismo y la pérdida de las formas. Entre otras cosas.

Martín Martín ha empezado repartiendo “paz y bien” para todo el mundo, incluyendo “los despellejadores del pregonero”, ha seguido criticando la “mediocracia” que se quiere imponer despreciando “mérito, talento y esfuerzo” y ha pedido respeto a y para una Écija que “desdeña a sus mejores hijos y encumbra al primer galán que se aprovecha de ella”, reconoce.

“Pero aun así, llevo tatuada en el alma la ciudad donde nací”, enfatiza el pregonero, “cada uno adora aquello de lo que es parte indivisible”, asegura y confiesa estar “enamorado de la ciudad auténtica y no de la descerebrada e hipócrita”.

Ese amor lo ha desgranado en un pregón cronológico de la Pasión de Cristo, por el que han desfilado Borges, Chopin, Cernuda, Góngora… y del que no se ha quedado fuera la crítica social. Ni la critica cofrade tampoco, como cuando el pregonero ha señalado que al Santo Entierro solo lo acompañaron el año pasado cinco hermandades. “A lo mejor este año no vamos a ver ninguna pasar por delante” de la urna de la hermandad del Carmen, lanzó.

“La Semana Santa tiene mucho más que ver con la tradición, que con la moda”, opinó el pregonero, contrario a la “cursilería capirotera” y advirtiendo del postureo que se puede ver el Domingo de Ramos. Y terminó pidiendo cuidar las formas. “Lo que se espera de nosotros es que demos una magna lección de ciudadanía”, dijo, pidiendo estar a la altura de una ciudad y una Semana Santa “que cuida los detalles porque es incapaz de hacer nada sin las formas para llegar al fondo de todo”.