abril 19, 2021
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Zapatos ecijanos para un elefante regalo para el rey Carlos III

Un elefante que el gobernador de Filipinas envió como regalo al rey Carlos III en 1773 llegó a la corte española tras atravesar Andalucía con zapatos hechos en Écija. El peculiar viaje del paquidermo real lo cuenta el cronista y licenciado en Bellas Artes, Miguel Zorita, en un artículo en El Plural.

Según Zorita, Carlos III era aficionado a los elefantes, “especialmente por su sorprendente inteligencia (la de los elefantes digo)”, tanto que el gobernador de Filipinas, Simón de Anda Salazar, decidió regalar un elefantito de cinco años y medio al rey de España.

El animal viajó de Manila hasta Cádiz y el 24 de julio de 1773 llegó a San Fernando. “Faltaba llevarlo ante la presencia del rey que, por aquel entonces, estaba a la fresca en su palacio de la Granja de San Ildefonso, un frescor que ni por asomo le esperaba al elefantito que aún tenía que atravesar 800 km por las tórridas tierras de la Andalucía y La Mancha en pleno verano”, escribe Zorita.

Así que el séquito que acompañaba al paquidermo “tomó medidas tan ingeniosas como caminar tan solo al amanecer y a la atardecida, e incluso en Écija se le hicieron unos ‘zapatos abotinados de tres suelas’”, explica el cronista. De la Isla de León, el elefante viajó a Jerez de la Frontera -por La Cartuja-, Las Cabezas de San Juan, El Arahal, Marchena, Écija, La Carlota, Córdoba, El Carpio, Andújar, Guarromán, La Carolina, Sierra Morena por el Puerto del Rey, El Viso del Marqués, Santa Cruz de Mudela, Valdepeñas, Manzanares, Villarta, Puerto Lápice, Camuñas, Tembleque, La Guardia, Dos Barrios, Ocaña, Aranjuez, Valdemoro, Caramanchel de Abajo, Pozuelo, Las Rozas, Guadarrama, y La Fuenfría en dirección a San Ildefonso.

El viaje del elefantito dio para escribir un libro entre varios autores titulado ‘Descripción del elefante, de su alimento, costumbres, enemigos e instinto’ en el que “se puntualizaban algunos detalles tan curiosos como lo desaconsejable de emborracharle pues ‘por haberse embriagado en cierta casa de la Isla del León con vino generoso, dio a conocer que era macho’”.