abril 19, 2021
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Virginia Bersabé: el lenguaje y la memoria de la piel

La pintora ecijana Virginia Bersabé ha reunido parte de sus obras desde el año 2011 en la exposición ‘Detrás de tus huellas’, que se inaugura esta tarde en el Museo Histórico Municipal de Écija, organizada por la asociación de mujeres Hierbabuena.

Bersabé, que cumplió 28 años el pasado mes de febrero, es licenciada en Bellas Artes en 2013 por la Universidad de Sevilla, donde realizó también el Máster ‘Arte: idea y producción’. Vive a caballo entre su Écija natal y París, donde trabaja para la PDP Gallery. Formó parte de la decimotercera promoción de la Fundación Antonio Gala y, a pesar de su juventud, colecciona becas y premios en concursos de pintura por toda España y en el extranjero, desde el Sahara a la India pasando por Argel o Grecia.

‘Detrás de tus huellas’ tiene para ella “algo de idea romántica”, de volver al lugar de origen con un repaso a su obra más reciente, una búsqueda de la memoria y la piel a través del color. La pintura de Virginia Bersabé es una continua investigación del color para narrar historias. Sobre todo los de mujeres mayores, ancianas, a las que la joven artista pinta desnudas o semidesnudas, buscando en los tonos de la piel la memoria, el pasado y el presente de las modelos.

Por eso en sus retratos no se reconoce el rostro de las mujeres pintadas, para que la mirada del espectador busque en zonas que por lo general son olvidadas. A Bersabé la interesa sobre todo indagar en el color para indagar en la memoria y, por qué no, también en la pérdida de esta. Desde 2011 lleva la joven ecijana buscando la memoria de esas ancianas desnudas en los efectos cromáticos que le fascinan.

Sus retratos de abuelas desnudas empezaron sin proponérselo. “Mi abuela pasaba mucho tiempo en casa por problemas familiares, mi madre estaba en el hospital con mi padre y mi abuela pasó a ser mi madre”, relata con naturalidad. “Yo estoy entonces empezando ya con mis investigaciones pictóricas más serias y empiezo a pintarla a ella, a mi abuela, imagino que porque era un pilar fuerte en casa, y porque mi familia es muy matriarcal también”.

“Empiezo a entrar de lleno en la piel y en la mujer”, señala Bersabé, que reflexiona mucho sobre la importancia, la búsqueda del color. “Soy muy escrupulosa con el color, como pintora me apasiona el color y se unen las dos cosas: la piel, la memoria de esa mujer y el color que es mi obsesión absoluta; y uno esa geografía y esa historia con esa mujer. Empiezo a descubrir otras cosas, otros colores, otros aromas, las mismas mujeres con los mismos problemas, cómo la misma memoria sigue quedando reflejada en la piel, pero el color y la zona geográfica es muy diferente”, relata.

Dicen los expertos que Virginia Bersabé es una de las artistas emergentes más importantes. Ella prefiere dejar esos juicios a los críticos y centrarse en su obra, a la que siempre llama ‘trabajo’. Da por cerrada su última colección, ‘Manojo de recuerdos’, y anda metida de cabeza en la nueva, ‘Morada al sur’. El título lo ha sacado de los poemas de Aurelio Arturo, un poeta colombiano al que ahora está leyendo. Empezó con ‘Almas de cántaro’, una “expresión muy típica” con la que ya daba a conocer sus retratos de abuelas. Y la expresión de manojo le atraía “porque es lo que cabe en la mano, lo que te llevas, al fin y al cabo”.