abril 18, 2021
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La Écija romana tenía agua corriente hace dos mil años

Un entramado de tuberías de plomo de hace 2.000 años, descubierto en las excavaciones arqueológicas de El Picadero, podría demostrar que la Écija romana disponía de un acueducto subterráneo, y que los pobladores de Astigi tenían agua corriente.

Los trabajos en el yacimiento arqueológico de la Plaza de Armas del que fuera Alcázar Real, han sacado a la luz un cuarto de baño prácticamente íntegro, del que se conserva parte del desagüe e incluso la marca del nivel del agua del baño en las paredes, de las que se conserva igualmente parte del estuco. Junto a ese cuarto de baño se ha desenterrado parte del entramado de tuberías de plomo, la prueba de que existían conducciones que llevaban el agua al menos hasta ese rincón de la Colonia Augusta Firma Astigi.

En opinión de los expertos, esos restos prueban que la Écija romana dispuso de un sistema de tuberías para transportar el agua, un acueducto subterráneo, una obra de ingeniería que, hace 2.000 años, resultaba más cara y compleja que los acueductos al aire.

La Plaza de Armas es la zona más elevada de la ciudad astigitana, lo que supone que debe elevarse el agua para poder transportarla. En concreto, los expertos señalan que para que el agua circule por esta ciudad es necesario elevarla hasta 15 metros. En el siglo XVI, durante el imperio de Felipe II, el arquitecto Hernán Ruiz, que se encargó de redactar el proyecto del Arca Real del Agua de Écija, que desde el centro de la ciudad distribuía el líquido elemento por todas las calles, solo logró llevar el curso del agua hasta cinco metros de altura.

Ese entramado de cañerías del supuesto acueducto astigitano se ha encontrado junto a la sala del edificio monumental desenterrado a principios del año 2015. El cuarto de baño, en concreto, hallado prácticamente íntegro, con la sección en altura igualmente íntegra, de 2,2 metros, conserva un lavabo de mármol con su desagüe mediante tubería de plomo.

El hallazgo del baño hizo determinar a los arqueólogos que la estancia de suelos de mármol es una casa palaciega, que fue habitada, con modificaciones, hasta el siglo III, y cuyo primer morador fue un tal Lucio Fabio, que, según consta en el soporte de mármol de un busto también descubierto en las excavaciones de El Picadero, ejerció de edil y de responsable de obras públicas de la Écija romana.

FOTO: David Arjona/EFE