diciembre 6, 2021
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Más de 200 personas en la jornada de puertas abiertas en Peñaflor

Más de doscientas personas habían visitado ayer por la tarde el Palacio de Peñaflor para interesarse por el proceso de restauración del mosaico báquico expoliado en la Plaza de Armas, que se ha trasladado al monumento barroco para proceder a su restauración, según datos facilitados por el Ayuntamiento de Écija.

Tras la restauración, el mosaico volverá a colocarse en su emplazamiento original, en el yacimiento arqueológico del Picadero. “Una vez procedimos a la extracción del mosaico, el principal problema era encontrar unas instalaciones lo más aptas posibles para instalar el laboratorio de restauración, y vimos que el Palacio de Peñaflor era la opción más idónea”, explica el arqueólogo municipal, Sergio García-Dils, “primero porque es un edifico público, de titularidad municipal, dispone de estancias suficientemente amplias para trabajar con elementos voluminosos como es el mosaico y de las condiciones ideales de estabilidad de humedad y temperatura”.

Estas características del emblemático monumento lo convierten en “ralamente idóneo para esta fase de recuperación del mosaico”, en opinión del arqueólogo. Y, por lo tanto, también para iniciativas similares, de restauración de elementos patrimoniales, hasta el punto de plantearse la posibilidad de abrir en el Palacio de Peñaflor una escuela de restauración, que ya apuntó Écija Al Día.

“La cuestión es que ya se ha hecho un esfuerzo para acondicionar convenientemente la sala en que se encuentra el mosaico, pero eso abre un mundo de posibilidades”, enfatiza García-Dils, que ve posible que las nuevas piezas arqueológicas que están apareciendo en la excavación arqueológica del Picadero se restauren en Peñaflor y eso sirva para organizar cursos de restauración.

“El palacio está arreglado, en condiciones más que aceptables de limpieza y de consolidación de estructuras”, señala el arqueólogo, “y, como a todos edificios, lo que le falta es un uso continuado lo más compatible posible con su naturaleza, y al utilizarlo como laboratorio tenemos la garantía de que trabajan en él personas especializadas que también velen por su conservación”.

Es de la misma opinión la arquitecta municipal, Valle García Verde, para quien “hay material para implantar en el Palacio de Peñaflor una escuela de restauración o un postgrado”. La arquitecta recuerda que “el testamento de la marquesa de Peñaflor fue dejar el Palacio para educación de los ecijanos, darle un uso social y cultural, y habría que recuperar su voluntad”.

En ese sentido, García Verde considera “importantísimo el traslado del mosaico, que se merecía un espacio digno y emblemático para su restauración, y el entorno acompaña”. Según la arquitecta, el Palacio de Peñaflor se ha acondicionado los últimos cuatro meses con un Pfoea extraordinario, que ha permitido consolidar sus partes más deterioradas, como los dos patios del emblemático edificio.