septiembre 22, 2019
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Autonomía sí, pero… ¿para qué?

En los países donde los centros educativos tienen una mayor autonomía respecto a los temas de enseñanza y a la forma en que se evalúa a los estudiantes, éstos tienden a tener un mejor rendimiento. En los países donde los centros educativos rinden cuentas de sus resultados haciendo públicos los datos de sus logros, aquellos centros educativos que tienen una mayor autonomía en cuanto a la asignación de los recursos tienden a obtener un mejor rendimiento de los estudiantes que aquellos que cuentan con menos autonomía. En los países en los que no hay dichos sistemas de rendición de cuentas, los centros educativos con mayor autonomía en la asignación de los recursos suelen tener un peor rendimiento estudiantil.

Cuanto mayor es el número de centros educativos que tienen responsabilidad en la definición y elaboración de su currículo y de sus evaluaciones, mejor es el rendimiento de todo el sistema escolar, incluso después de tener en cuenta la renta nacional. Los sistemas escolares que conceden a los centros educativos mayor discrecionalidad sobre la decisión de la política de evaluación de estudiantes, cursos ofrecidos, contenido de esos cursos y libros de texto utilizados son también aquellos sistemas que, en general, muestran puntuaciones de lectura más elevadas. Esta asociación se observa aún cuando el hecho de tener la responsabilidad de diseñar el currículo no siempre esté relacionado con un mejor rendimiento en un determinado centro educativo. En contraste, no hay una relación clara entre la autonomía en la asignación de los recursos y el rendimiento a nivel del país.

Esto puede deberse a que la forma en que se distribuyen los recursos tiende a beneficiar a determinados centros educativos pero no afecta necesariamente al rendimiento general del sistema escolar. Los datos de PISA muestran que la relación entre el rendimiento de los centros educativos individuales y su nivel de autonomía en la asignación de los recursos es positiva en algunos países y negativa en otros. Por ejemplo, en Chile, Grecia, Corea y Perú, los centros educativos que tienen mayor autonomía en la asignación de recursos también consiguen puntuaciones más altas en lectura, mientras que en Suiza, Colombia, Croacia, Kirguistán y Tailandia, los centros educativos que tienen mayor autonomía en este aspecto no rinden de igual manera.

Los resultados de PISA muestran que en los sistemas escolares en los que la mayoría de los centros educativos publican datos sobre sus logros, el rendimiento medio de los estudiantes es ligeramente superior en aquellos centros educativos que tienen autonomía en la asignación de recursos. Entre los países de la OCDE, una media del 37% de los estudiantes asiste a los centros cuyos directores

informaron que han puesto los datos sobre el logro a disposición del público. En España se tiene un gran prejuicio sobre este aspecto y se evita la transparencia en cuanto a los resultados académicos y escolares de los distintos centros docentes. 

En resumen, la autonomía escolar en la asignación de los recursos tiende a estar asociada con un buen rendimiento en aquellos sistemas de educación en los que la mayoría de los centros educativos publican datos sobre sus resultados. Esto indica que los mejores resultados de los estudiantes están relacionados con una combinación de varias políticas de autonomía y rendición de cuentas y no con solo una política aislada.

Ahora bien, si un centro exige autonomía debe primero ganársela y acreditar su desempeño. Posteriormente tendrá que rendir cuentas a la sociedad, a través de las evaluaciones que realice la inspección educativa, de la confianza que el sistema ha depositado en los profesionales de dicho centro. La autonomía pedagógica, organizativa y de gestión, no puede ni debe ser un argumento que contribuya a mantener el statu quo.

 Javier Fernández Franco

Inspector de educación
@javierinspector