agosto 19, 2019
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Nos pegan por nuestro bien

Qué asco de modernidad globalizada, oigan. Ya ni el Enemigo Público Número 1 es lo que era. Quién iba a decir no hace nada que ni Corea del Norte, ni Irán, ni Sadam eran una amenaza para el orden mundial. ¡Ni Osama bin Laden y Al Qaeda meten ya miedo! Pero diga usted Lehman Brothers o Goldman Sachs…  verá qué susto, señora.

Y es que esas agencias de calificación que nadie sabe de dónde han salido y por qué hay que hacerles caso dan más miedo hoy que un antidisturbios en Valencia. Ya ven, no hacía falta robar cabezas nucleares. Ni enriquecer uranio ni matar a nadie. Basta con manejar con igual soltura la porra y los índices de la Bolsa.

Igual es porque no hay dinero. Que lo mismo cuesta menos pagar la caldera de un instituto de secundaria que construir un aeropuerto sin aviones. O que al gobierno le hacen rebaja en el gas lacrimógeno. Va a ser que hay que ahorrar. Ya lo habrá escuchado usted, señora: “hay que apretarse el cinturón”, “es necesario hacer sacrificios”… Parece que el argumento del PP es que nos pegan por nuestro bien. Para evitar males mayores. Igual eso es lo que pone en el primer capítulo de la reforma laboral esa que se resume en que para poder tener trabajo hay que renunciar a varios derechos. A cuantos más mejor.

Hay que ver. Rajoy sólo dijo dos cosas en la campaña electoral de las generales: que no iba a subir los impuestos ni a abaratar el despido. Ni tres meses ha tardado en incumplir ambas promesas. Menos prisa se está dando para presentar los presupuestos. Se va a esperar a que pasen las elecciones andaluzas. Que también es casualidad.