mayo 18, 2021
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Cultura

Un polígono industrial alfarero de veinte kilómetros

Un proyecto de las universidades de Sevilla y Montpellier 3, va a estudiar los restos de una alfarería romana descubiertos entre Écija y Palma del Río (Córdoba), una de las muchas que, se presume, jalonaban la ribera del río Genil entre la Astigi romana y la localidad cordobesa y que demuestran la importancia de Écija como suministradora oficial de aceite en época romana.

Los expertos describen ese complejo de alfarerías como un polígono industrial de veinte kilómetros de largo. Los primeros hallazgos de una de ellas, ‘Las Delicias’, en la parcela denominada La Barraca, en el kilómetro 25 de la carretera A-53, en 1997, han llamado la atención de ambas universidades.

“En 1997 se descubren los hornos alfareros, de más de cuatro metros de diámetro”, explica Sergio García-Dils, arqueólogo municipal, que codirige la excavación y el estudio de los restos junto con Stéphane Mauné. “Se sabía que había un importante centro productor de ánforas, pero no se sabía cómo era, de qué tipo”.

Según García-Dils, “podíamos estar ante una alfarería artesanal o ante un complejo industrial”. ‘Las Delicias’ ha resultado ser de este último tipo, a juzgar por los últimos hallazgos. “Hemos encontrado una nave principal que tiene más de mil metros cuadrados”, enfatiza el arqueólogo. Y a no más de cuatro kilómetros de la Écija actual.

Ahora ya se sabe que “será un interesantísimo lugar, con unas extensiones inmensas”. Algo lógico, por otra parte, si se atiende a los datos que confirman que de la Bética – y, en concreto, de entre Córdoba y Sevilla, y de entre Écija y Palma del Río – salía el 80% de la producción alfarera de la Roma imperial.

“Era necesaria una gran superficie para pilar barro, otra para secar las ánforas; y hacía falta un puerto, alejado lo más posible de las zonas habitadas porque el humo de los hornos debía ser obviamente molesto”, explica García-Dils, que no se atreve a dar datos de producción, pero sí recuerda que “sólo en Roma se han documentado 75 millones de ánforas”.

Muchas de ellas tienen sellos de alfareros astigitanos. Centenares. Y no sólo en Roma. “Los sellos dicen de dónde son las ánforas, y hemos encontrado sellos de la Astigi romana en el monte Testaccio de Roma, pero también en Inglaterra, en el muro de Adriano, en Suiza y en Alemania, repartidos por la frontera del antiguo imperio”, señala el arqueólogo municipal, que recuerda que Écija tenía el suministro oficial de las legiones romanas, la annona. “Durante tres siglos, Écija exporta ánforas y aceite a todos los rincones del imperio”, afirma.