octubre 22, 2020
El tiempo
Opinión Renglones torcidos

Las Tres Mil: un real lavado de cara

Los reyes andan inmersos en una gira por España, oficialmente, con el fin de interesarse por las consecuencias de la crisis del coronavirus, así como de reactivar el turismo, pieza clave en la recuperación económica del país. En su paso por Sevilla han visitado el barrio más pobre de España: las Tres Mil Viviendas. Un lugar donde residen unas 50.000 personas, la gran mayoría de ellas, en situación o riesgo de exclusión social.

Los indicadores demográficos y económicos hablan por sí solos: en el Polígono Sur se vive de media casi 9 años menos que en la Buhaira, una de las zonas más ricas de la ciudad; su nivel de renta es ocho veces inferior al del barrio más rico de España, y cuenta con una tasa de analfabetismo del 26% en su población adulta, dato similar al de países como El Congo. Son indicadores propios de un país en vías de desarrollo. Las Tres Mil Viviendas son el tercer mundo dentro del primer mundo. El propio relator de la ONU, Philip Anston, emitió un informe a primeros de febrero en el que se incluían datos recabados en barrios marginales de  Barcelona, Madrid o Sevilla. Impactó en la opinión pública su rotunda declaración: “He visto barrios peores que un campo de refugiados”. Por supuesto, el Polígono Sur estaba incluido en esos barrios que quedan excluidos del bienestar de los países desarrollados.

Uno de los aspectos más significativos de la visita es que los reyes se quedaron en el Centro Cívico “El Esqueleto”, evitando así entrar en las profundidades de un infierno en el que muchas familias, dependientes de la economía sumergida, han tenido que acudir al “Plan de Emergencia” puesto en marcha por el gobierno durante la pandemia para poder subsistir. Se podría decir que han visitado un escenario propagandístico. Porque el barrio, el Polígono Sur, su verdadera realidad, se encuentra a varios centenares de metros del lugar visitado por los monarcas.

¿Por qué no han entrado en Las Vegas o en Martínez Montañés? ¿Por qué no se han reunido con los maestros y los profesores de la educación pública que se dejan la piel a diario trabajando con los más pequeños y jóvenes de la zona? Está bien que desde el Comisionado para el Polígono Sur se les haya informado de todas las acciones de índole urbanística, social y educativa. Pero también lo habría estado que, ya que se han reunido con entidades benéficas, se hubiesen interesado por el trabajo de trincheras que se desarrolla desde los servicios públicos.

La respuesta es bien sencilla, los reyes representan una institución asediada por la corrupción del rey Emérito, deslegitimada por la falta de ejemplaridad y en entredicho por su falta de transparencia democrática. Es inadmisible que Corinna Larsen declare en un juzgado suizo que Juan Carlos I le regaló la nada despreciable cantidad de 65 millones de euros en uno de los peores momentos de la crisis del 2008, el año 2012, mientras que aquí, en España, se sigue bloqueando una comisión de investigación que, por otra parte, sería una fórmula apta para regenerar las instituciones y actualizar un sistema político generador de altas dosis de hastío e indignación entre la población. De ahí que se haya puesto en marcha una campaña con la que se pretende que los reyes, a base de baños de masas, se desliguen de los escándalos de corrupción y consigan “conectar” con su pueblo.

La plataforma “Nosotros también somos Sevilla”, reivindicó, a raíz de la visita, el lema “Más Trabajo y Menos Caridad”. Y es que en el Polígono Sur, comer tres veces al día es para muchas familias una odisea. Tanto es así que la Administración se ha hecho cargo de proporcionar un menú especial a 700 menores y ha suministrado alimentos por distintas vías a 5.000 familias durante todo el estado de alarma. Ser vecino o vecina del barrio implica que no se les llame para una entrevista de trabajo si en sus CV’s figura su dirección. Si a eso se le suma la escasa formación que de media han cursado los habitantes de las Tres Mil se llega siempre al mismo punto: el de la marginalidad, la falta de oportunidades y la pobreza.

La realidad de la mayoría de los vecinos y vecinas del barrio es que viven en viviendas incluidas en el fenómeno denominado “chabolismo vertical” o, lo que es lo mismo, viviendas sin aire acondicionado en el verano sevillano, sin suministros básicos de luz y agua o plagadas de humedades durante el invierno. Personas que padecen enfermedades derivadas de una dieta poco saludable por sus escasos recursos, como la diabetes severa.

Pero esa realidad, la verdad con la que conviven los 50.000 vecinos y vecinas de las Tres Mil Viviendas ha sido ignorada en una visita real que no va a aportar soluciones reales al barrio. La pobreza, la marginalidad, el desempleo, la economía sumergida, el analfabetismo, el fracaso escolar y la delincuencia seguirán galopando a sus anchas por la zona, golpeando gravemente a los más vulnerables, a los niños y niñas, a los más jóvenes, a las mujeres y a los mayores. Y es que la pobreza, la marginalidad son una grave epidemia silenciosa.

Y es que, a decir verdad, toda apunta a que lo único que persigue la Casa Real con toda esta operación cosmética, es eso, un ‘lavado de cara’; la recuperación de una legitimidad irrecuperable e intolerable mientras la figura del Jefe del Estado siga gozando de un privilegio tan antidemocrático e inaceptable como la inviolabilidad ante la ley.

Mayte Jiménez Romero

Profesora de Historia

@MAYTEJR